Desde que la necesidad de desplazarse surgió en la especie humana existen los caminos. Aunque en principio solo podríamos hablar de vías más o menos rectas, zigzagueantes e impresas en el paisaje, resultado de las continuas idas y venidas de los individuos a través de estas rutas, siempre que estas representaran el camino más eficiente entre dos puntos.Estos desplazamientos, bien podrían ser realizados debido al abastecimiento de alimentos, materias primas y usarlas dentro de cualquiera de las múltiples y amplias posibilidades que ofrecían cuando se les aplicaba una determinada técnica.
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Calzada romana. Extraido de: http://www.historiadelascivilizaciones.com/2012/08/las-calzadas-romanas-historia-para-ninos.html |
Cuando los grupos humanos
observaron el valor de estos desplazamientos y la necesidad de control de estas
rutas, surgió la necesidad de fijarlos. Entre los que simplemente dejaron una
marca sobre la superficie terrestre, y los construidos, transcurre mucha
historia, la suficiente como para marcar un ordenamiento territorial del
paisaje. La red de caminos romana fue construida, sin lugar a duda, sobre las
líneas de circunvalación anteriores, a la que se añadieron otras nuevas vías.
La caminería histórica constituye
un ejemplo de ordenación territorial de la península, de tal manera que fue la
herencia dejada sobre el paisaje. Y actualmente es compartida por la red de
caminos y carreteras actuales. Muchas de las recientes vías de comunicación,
circulan sobre la misma ruta establecida en periodo romano, o anterior, o por
una ruta paralela. Los caminos ofrecen una imagen de la constante humanización
del paisaje, un paisaje donde no está exenta la ideología del poder,
manifestada en la señalización de las distancias, a través de los miliarios, y
donde es constante la presencia del gobernante bajo cuyo mandato se ejecutó la
obra de construcción, o se reparó, el camino.
Hacia principios del siglo II
d.C., el ejército romano ya contaba con los mejores topógrafos e ingenieros del
imperio, y con un cuerpo de artesanos especializados, los llamados fabri, que
trabajaban bajo las órdenes del praefectus fabrum. Las obras públicas habían
llegado a depender, en buena medida, de los conocimientos de ingeniería de los
militares y de su experiencia práctica, sobre todo en las provincias, y de
manera especial bajo el gobierno de Adriano, periodo en el que el ejército
siguió interviniendo cada vez más en los proyectos civiles.
En la época correspondiente a la
República, Roma, empezaba a extenderse por el centro de la península Itálica y
dos eran sus necesidades: encontrar el medio de abastecer a una ciudad y hallar
la manera de asegurar los territorios conquistados de Italia. Para cubrir estas
necesidades, se construyeron entre los siglos IV y III a.C. el Aqua Appia y la
Vía Appia. Esta vía, está construida por iniciativa del censor Appius Claudius
a partir del 312 a.C. La vía representó el prototipo de lo que sería la inmensa
red viaria romana durante la época imperial. Roma, al unir la metrópolis con la
Campania, quiso disponer de un camino de acceso permanente que las inclemencias del tiempo no
pudiesen hacer impracticables y, que además, fuera la vía más directa posible
que permitiera encaminar las tropas hacia una región que era demasiado propensa
a la independencia, una región rica, poblada y cercana al mundo griego.
Estos proyectos se realizaban a
iniciativa de la aristocracia o del Senado, siendo apoyados por el Populus
Romanus a través de las votaciones en las asambleas. Pero, ¿En manos de quien se
ponía el proyecto de construcción? Se hacían cargo de la obra, o bien una
comisión senatorial, o bien un cargo electivo, el censor. Los responsables del
mantenimiento de las obras públicas fueron los ediles, magistrados electos de
rango inferior. A finales de la Republica, se habían llevado a cabo tantas
obras públicas que la responsabilidad de algunas obras pasaron a manos de
cargos creados específicamente para ellos: Curator Aquarum, director de los
suministros de agua; y el curator viarum, director de las calzadas. En época
imperial, comenzando por el principado de Augusto, el propio Augusto se nombró
así mismo curator viarum. El emperador era el encargado de nombrar los
curatores, siendo uno de los más conocidos Julio Sexto Frontino, curator
Aquarum en época de Trajano.
Las vías romanas no solo son una
gran obra de ingeniería. A lo largo de la historia han ejercido una serie de
funciones diferentes. El disponer de buenos caminos, utilizables durante todo
el año, tuvo una gran importancia estratégica y militar. Los grandes ejes
viarios fueron construidos por las legiones romanas, la principal fuerza
disponible, tras la conquista de un territorio, para establecer una red de
caminos que asegurase el control militar, político y económico de una región
aún sin pacificar. Su labor como elemento militar es importante de destacar, ya
que se puede relacionar con la conquista y la pacificación del territorio. Tras
la conquista las vías facilitaron el proceso de romanización, sirviendo como
elemento de referencia para establecer las zonas de implantación del hábitat y
para el posterior desarrollo y cohesión de los núcleos urbanos. Además, su
trazado también influyó en la delimitación del territorio y su posterior
organización en el establecimiento de las centuriaciones, ya que muchas de las
mismas se realizaron siguiendo los ejes viarios.
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Mapa de las principales vías del imperio romano extraído de: http://queaprendemoshoy.com/viajes-de-placer-en-la-historia-i/ |
No debemos olvidar tampoco la
importancia económica que representan las calzadas, ya que a través de ellas se
realizaban los intercambios comerciales. No hay que dejar de observar que
algunas vías se construyeron con fines puramente comerciales, caso de la vía
Salaria, un camino por el que los sabinos recibían la sal del mar Adriático.
Para llevarla a continuación al oeste, donde se vendía a los romanos Además
sirvieron para que circularan todo tipo de productos comerciales tanto de lujo,
procedentes del tráfico de larga distancia, pero también productos agrarios
cultivados en las áreas inmediatas al propio camino, o de cerámicas fabricadas
demasiado lejos La prosperidad de las regiones estará en relación directa con
la red viaria, que ordenaba ciudades, poblados y mansiones A través de ellas se
4 extienden conceptos como el urbanismo y no son `pocas las ciudades unidas por
ellas que poseen en común los elementos formales y que configuran el concepto
de ciudad. Además, las vías fueron importantes a la hora de estudiarlas como
vehículos de difusión de ideas políticas, religiosas y artísticas. Por todo
ello, las vías tuvieron un valor arquitectónico, militar, político, económico y
civilizador.
La red viaria representa un
elemento imprescindible para garantizar la implantación romana en las
provincias conquistadas y pueden considerarse como uno de los medios esenciales
del fenómeno de la romanización. En definitiva, la construcción de la red
viaria tuvo tres objetivos básicos: Hacer fácil la comunicación; agilizar los
intercambios entre las diversas comunidades y afianzar el proceso romanizador.
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