viernes, 27 de mayo de 2016
miércoles, 25 de mayo de 2016
Wessex y el bronce Británico.
La cultura de Wessex en el Neolítico, en Gran Bretaña, se manifiesta a través de grandes poblados, por ejemplo con el poblado de Windmil Hill. Este es un poblado de casi 100 hectáreas delimitado por fosos y taludes de tierra. Lo que sí se sabe es que las poblaciones durante el 4000 o el 5000 a.C. no solo desarrollaron la agricultura y la ganadería, sino que fueron capaces de conseguir hasta tres cosechas anuales que les garantizaban un gran excedente. Junto con este poblado comienzan así a aparecer testimonios de grandes depósitos rituales de trigo, avena, etc. y junto con ello comienza a desarrollarse una cultura megalítica que no solo tiene dólmenes o círculos de piedra, sino también otras cosas como la aparición de las pirámides. Son unos montículos cónicos escalonado artificiales en forma de conos y de gran tamaño macizos cuya función se desconoce. Ejemplo de esto tenemos la pirámide de Silbury Hill. Hasta el siglo XIX no se sabía que era ese montículo, por lo que fueron trasformados en jardines de palacios decimonónicos o bases de torres militares. En ese mismo siglo se hicieron excavaciones y lo que se encontró fueron dos pirámides, una sobre otra, con contrafuertes radiales. Para esta pirámide la explicación se encuentra en ciertos monumentos escoceses medievales en las que se ofrecían las primeras cosechas, se supone que a la virgen maría, para favorecer que esos años de cosecha fueran productivos. El tamaño de la pirámide es aproximadamente de 36 metros de altura. Se sabe que se construyeron en torno al 4000 – 4500 a.C. y que son contemporáneas a los grandes megalitos de Wesex.
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Avebury |
lunes, 23 de mayo de 2016
Las respuestas a la crisis del liberalismo (II): los movimientos fascistas
Además del comunismo, del que
hablamos hace algunas semanas, existieron otros movimientos políticos
que buscaban responder a la crisis del liberalismo provocada por la
Gran Guerra y plantear alternativas para el gobierno de las naciones
europeas. En esta ocasión hablaremos de los movimientos de extrema
derecha que surgirán entre los años 20 y 30. Si bien estos
movimientos se pueden agrupar en el espectro del extrema derecha y
son, habitualmente, reconocidos como regímenes fascistas, lo cierto
es que no todos pueden denominarse “fascismos”. Sin embargo,
comparten una serie de características similares. Todos se
presentaron como una tercera vía entre capitalismo y socialismo;
combinaban un fuerte control estatal de la economía con el respeto a
la propiedad privada.
Estos movimientos esencialmente
europeos compartieron algunas de sus características con regímenes
políticos como el periodo Showa en Japón, el Estado Novo de Getulio
Vargas y de forma más limitada la dictadura de Juan Domingo Perón
en Argentina. La naturaleza de estos movimientos y de los regímenes
dictatoriales ha sido muy discutida, parece que hay un cierto
consenso en que todas las formas de gobierno autoritario del periodo
estuvieron influidas en mayor o menor medida por el fascismo italiano
hasta el punto de que el periodo de entreguerras puede definirse como
la época del fascismo.
Existe una cierta polémica entre
los historiadores que defienden el fascismo en un sentido genérico
como término para definir todos estos regímenes que comparten
elementos comunes y los autores que son más partidarios de
diferenciar entre los movimientos considerándoles excepcionales y
denominando fascista únicamente al fascismo italiano, máximo
representante de estos movimientos. Estos investigadores consideran
que el resto de movimientos copian o toman elementos del fascismo
italiano, pero que es necesario recordar que no se presentan a sí
mismos como “fascistas”, algo que si ocurría con el comunismo.
Otra de las diferencias fundamentales entre estos programas será la
relación con la religión, tanto el fascismo como el nazismo tienen
un sentido puramente a-religioso, mientras que los demás casos
podrían enmarcarse en el llamado nacionalismo católico. También se
tiene en cuenta que sólo en Alemania e Italia estos programas
alcanzaron el poder de forma directa, mientras que en las demás
regiones el poder adopta algunos de los presupuestos y premisas
planteadas por los partidos de corte fascista.
En cuanto a los orígenes
ideológicos es necesario recordar que el fascismo no existe como
tal, no tiene una fuente de principios unánimemente aceptados, ni un
autor o manifiesto común, ni una trayectoria ideológica que le
sirva como base. Los propios fascistas italianos negaban tener una
ideología propia, preferían hablar de hechos, no de ideas. Por ello
es la acción política y no la doctrina lo que les caracteriza, su
experiencia en el poder fue generando una serie de principios que
marcaron el devenir de los demás regímenes de este tipo, pero sin
lograr nunca una doctrina unificada. En realidad el fascismo se
distingue más por su rechazo a una serie de principios que por su
defensa de los mismos: antimarxista, antiliberal, anticapitalista. En
resumen, rechazaba todos los modelos políticos conocidos en el
periodo de entreguerrras y se presentaba como una ideología novedosa
cuya misión era imponerse a las ideologías fracasadas imperantes.
Algunos autores han encontrado ciertas influencias que podrían considerarse antecedentes del fascismo, relacionadas con el nacionalismo romántico y los fuertes nacionalismos políticos surgidos en estos mismos países, Italia y Alemania, en el siglo XIX. También se caracterizan por el rechazo a las visiones religiosas de la vida política, buscan una forma de trascendencia atea que convierta el fascismo en una religión política, en la que la nación y la propseridad nacional representen a la divinidad. En este sentido el ejemplo más claro que encontramos es la pretensión de eternidad que planteaban los nazis con su proyecto de un reich que durara mil años. El líder del movimiento y la nación se convierten en símbolos sacralizados a razón de profeta/mesias y Dios eterno.
A parte de las tres negaciones el
fascismo comparte algunos rasgos “en positivo”: un nacionalismo
exacerbado, llevado a las últimas consecuencias. Este nacionalismo
se caracteriza por su mirada hacia el futuro, a diferencia de los
modelos nacionales “históricos”, el fascismo busca la proyección
de la nación hacia el futuro a través de la guerra y la
implantación de un modelo imperialista.
En segundo lugar el fascismo se
fundamenta en la omnipotencia del Estado como rector de toda la vida
de la nación. Mussolini declaró que todo debía estar dentro del
Estado y nada fuera, todo lo que quede fuera se entiende como
oposición y debe eliminarse. Este planteamiento ha llevado a
considerar el fascismo como un movimiento totalitario. Los fascistas
no toleraban la separación de poderes, ni de clases y señalaban que
los derechos individuales debían estar subordinados a la razón de
Estado, incluido el propio derecho a la vida, de ahí que el régimen
hitleriano se permitiera la ejecución directa de cualquier persona
siempre que la orden viniera de parte del führer. Este totalitarismo
justificó el control pleno del mercado laboral a través del
coorporativismo estatal, la organización de la vida laboral
alrededor de corporaciones oficiales por ramas y actividades en las
que se hace obligatoria la entrada de todos los adscritos a la rama.
Otra característica es el elitismo,
el fascismo niega el principio liberal y marxista de la igualdad, y
afirma que los fuertes tienen el derecho natural a imponerse sobre
los débiles. Por razones análogas creían que solo una minoría era
capaz de gobernar y liderar. Desprecian todo el aparato
institucional de la democracia, la asamblea, porque pone en el mismo
plano a personas con diversas capacidades. En ocasiones este elitismo
se extiende a las cuestiones raciales y se establece una dialéctica
de raza que es especialmente evidente en el caso nacional socialista.
El fascismo italiano defendía un presupuesto elitista basado en la
cultura, lo mismo ocurre en España con el falangismo que se define
antisemita y antimasónico pero que no establece una visión de
superioridad biológica de la raza hispánica.
En razón a este elitismo defienden
el caudillaje como jerarquía, la subordinación del movimiento a un
líder carismático llamado a regir el destino de la nación. El duce
en Italia, el fürher en Alemania o el caudillo en España. Todos
ellos son personajes que se consideran constructores de la ley
nacional y, por tanto, por encima de ella. Esta visión generó un
culto sistemático al líder que se concretó en grandes obras
monumentales o cinematográficas, la Via de la Conziliazione en
Italia, el Valle de los Caidos en España o el Triunfo de la Voluntad
para el caso alemán.
Su concepción de negación de otras
identidades consideradas aberraciones políticas contra el interés
general les llevó a establecer una visión totalmente maniquea del
mundo en la que se establece una distinción muy clara entre
“nosotros” y los “otros”, el enemigo estará representado por
cualquier grupo no fascista: capitalistas, liberales, comunistas,
extranjeros, judíos, masones, etc.
Para combatir a este enemigo
defienden la violencia como arma política, todos estos movimientos
han empleado en mayor medida la violencia, ya sea institucional o
civil. El fascismo considera que la violencia es un elemento
terapéutico que sana la nación, permite que la sociedad se
desprenda de los elementos débiles. Los partidos fascistas son
partidos de movilización masiva, snecesitan la movilización de las
masas detrás de su proyecto, sólo pueden avanzar a través del
apoyo de grupos de población muy amplios. Esto es lo que, según
algunos autores, conduce a un proceso de radicalización constante,
el fascismo tiene que situar nuevos objetivos en la agenda pública
para mantener sus apoyos.
En definitiva, el fascismo triunfó
en Europa durante más de dos décadas gracias a un programa basado
en la acción directa y la protección nacional. Tuvieron gran éxito
entre la población que aprobaba tácitamente sus políticas
iniciales, sólo la radicalización de estos movimientos y el
estallido de la Segunda Guerra Mundial llevó a su fracaso y
expulsión de las instituciones alemanas e italianas y
posteriormente, el triunfo de la socialdemocracia y las transiciones
democráticas sufridas en países como España o Portugal pusieron
fin a los diferentes fascismos supervivientes.
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miércoles, 18 de mayo de 2016
La guerra de Segeda o el arte de la guerra en Roma.
Diez años después de la batalla de Pidna (168 a.C.), la grave crisis producida por la Tercera Guerra Macedónica pareció encauzarse a gusto de Roma, a lo que se suma la transformación de la reciente provincia de Hispania en un hervidero de revueltas. La sincronía entre los sucesos peninsulares y las obligaciones militares romanas en otros lugares del Mediterráneo no debe extrañar, convirtiendo la aventura romana en Hispania en un proceso escalonado.
miércoles, 11 de mayo de 2016
Conjunto artístico de Tito Bustillo
Situada en la cueva de Tito soler se encuentran dentro de la misma una seri de pinturas prehistóricas datas cronológicamente entre el 22.000 y el 10.000 aC. Situada en Ribadesella, fue descubierta en 1968 por el grupo de Espeleología Torreblanca, de CNRS, mediante un descenso de un centenar de metros, a través de una cavidad conocida por el nombre de “pozo de la Cereza” situada a escasos metros del “pozo del Ramu”, nombre con el que también se ha divulgado el yacimiento, dando lugar a una polémica que no pasa de lo anecdótico, entre sus miembros se encontraba Celestino Bustillo, conocido por sus compañeros como “tito bustillo”. Pocos días después Celestino Bustillo fallece en un accidente de montaña lo que provoca que honoríficamente pongan su sobrenombre de “tito Bustillo” a modo honorifico a las cuevas. La localización de de una nueva estación, en el que tanto las pinturas rupestres como el yacimiento arqueológico se encontraban intactos planteó la posibilidad de toda una serie de experiencias en relación a la conservación y a la datación de las pinturas.
miércoles, 4 de mayo de 2016
Ciudad y campo. La polis y su manifestación material. El urbanismo.
La polis surge Cuando un conjunto de ciudadanos se consideran relacionados entre sí por un vínculo común que les define como miembros de un mismo círculo. Los ciudadanosdeben sacrificar algo de su propia libertad en beneficio de un fin común. Como consecuencia de ello lo que deben de aceptar los ciudadanos es una forma de gobierno, unas normas, que en un principio no van a estar puestas por escrito, y un marco territorial.
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