La
guerra es un acto que implica por completo al individuo que participa de la
misma, la hace y la padece el individuo. La guerra compleja desarrollada
durante la protohistoria de la península Ibérica es por su estructura, desarrollo
y consecuencias una guerra total. Los recursos humanos que se emplean, suponen
un gran esfuerzo a las poblaciones, tanto por la pérdida de mano de obra especializada como por el
descenso de personas en edad fértil que forman parte del potencial de
crecimiento de las estructuras sociales.