jueves, 11 de junio de 2015

La colonización de la península ibérica: el cambio de la realidad indigena

En la actualidad, tendemos a concebir a la península ibérica como una unidad de la realidad  europea ¿pero esto fue realmente así? Como vimos anteriormente, la península ibérica fue en su momento un territorio misterioso y peligroso por el desconocimiento de la misma. Pero esto no evito la colonización de la misma. Independientemente del desarrollo de las diversas culturas existentes en la Península Ibérica hubiesen llevado durante las etapas previas, la presencia de gentes del oriente Mediterráneo, que buscaban establecer colonias rentables económicamente, provocaron unos cambios tan radicales en el panorama cultural del territorio Peninsular. ¿Pero cómo afecto la llegada de estos nuevos habitantes a los ya establecidos en la península? ¿Fue realmente un impacto la presencia de nuevas gentes para las poblaciones peninsulares?

Fenicios



Hay que tener en cuenta, que los habitantes de la península durante el primer milenio a.C. no se quedaron de manos cruzadas en una actitud pasiva viendo como la realidad que habían creado quedaba desdibujada por la presencia de unos visitantes, con creencias y actitudes distintas a las que estaban acostumbradas.

Lo que sucedió durante los primeros siglos de contactos con las fuerzas coloniales mediterráneas, fue una sucesión de experimentos culturales que acabó desembocando en una serie de culturas de férrea personalidad. Dando lugar a procesos de asimilación y conflicto que acabarían derivando en procesos de hibridación de los diversos grupos culturales, peninsulares y extrapeninsulares.

Esta interacción no es algo puntual, sino que se va desarrollando durante siglos, y en ellos las diversas sociedades humanas se ven sometidas a diferentes tensiones y condicionantes que hacen de las relaciones entre los grupos algo impredecible. Un ejemplo claro lo tendríamos en las diferentes formas de relacionarse que tuvo la República de Roma con los pueblos celtiberos, usando algunos como aliados y otros catalogándolos de enemigos. Viendo que las formas de relación, los protagonistas son esencialmente los mismos, por un lado  Roma y por el otro las entidades celtibéricas, pero con resultados muy diferentes. Pero esto sería una cuestión más tardía, pero que nos serviría como ejemplo ilustrador.

Por lo tanto vemos como esto, que no es algo puntual, se va adaptando a las diversas condiciones que se van encontrando y a los nuevos retos que el mundo indígena, que está viéndose transformado por los mentados procesos de hibridación y relegándose a un papel subalterno dentro de la perspectiva de los colonizadores y colonialistas.


De esta manera, la dinámica de las sociedades  coloniales, que se ven afectadas no solo por los avatares locales de los diferentes establecimientos, sino que también inserta una perspectiva panmediterranea; que propiciara respuestas que poco tendrá con la realidad implantada en la Península ibérica. Además, que acabarán teniendo una repercusión bien marcada en nuestra historia.  Haciendo a las poblaciones deudoras de  unos intereses generados en otras tierras pero que por influencia acabarán repercutiendo de forma irremediable en las poblaciones locales. Esto se vera de forma clara cuando Cartago, uno de los centros más importantes surgidos de la expansión fenicia, asuma un papel imperialista que acabará afectando al total de la población peninsular, sea de origen fenicio o no.

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