Hace algunas semanas os hablaba del
surgimiento de la historia como objeto de estudio en el mundo
grecolatino y del interés que había generado el conocimiento del
pasado en el ser humano desde que tomo conciencia de su existencia y
de sí mismo. En esta ocasión me centraré en el desarrollo de la
historia durante la Edad Media, cuando el cristianismo y la
legitimación monárquica imponen sus propias condiciones y
características a la narración histórica.
lunes, 29 de febrero de 2016
miércoles, 24 de febrero de 2016
Exposición y genero: la visualización de la mujer en los Museos de Arqueologia
En el marco de la
museología y el género lo museos son valorados como espacios de valores
históricos y de comunicación social, y por lo tanto son un medio útil para
hacer visibles a las mujeres, hay que ver los museos de arqueología como
elementos que permiten el desarrollo de narraciones y discursos integrados. Es necesario definir
el concepto de género y el avance de esta visión como categoría de análisis
actual en las ciencias sociales. Su adscripción
a la corriente teórica que considera el género como una categoría
cultural construida sobre unos elementos de diferenciación biológica y aplicada por distintas sociedades en
distintas épocas, queda marcada desde el principio. La aparición del género
como perspectiva en las ciencias sociales está íntimamente relacionada con la
preocupación de feminismo de la década de los años setenta y ochenta del siglo
XX por introducir a las mujeres como sujetos activos de la historia. Así el
desarrollo de la arqueología de género
en Europa ha sido muy heterogéneo, con zonas de una amplia tradición, casos
como Inglaterra o Suiza, o en diversos países del continente europeo, por el
contrario, se ha ido incorporando de
forma lenta y desigual. Concretamente, en España, en los últimos años, la
perspectiva del género ha experimentado un importante desarrollo, tanto en el
campo docente como investigador, haciendo aparición en las universidades con la
incorporación de materias, desarrolladas a partir de esta perspectiva, en sus planes
de estudios. Esto es significativo como fruto del mayor peso que la sociedad está
otorgando a los estudios de género. De la misma forma, internet ha abierto
muchas posibilidades y ha facilitado el trabajo en red a través de distintas
asociaciones y redes de trabajo.
lunes, 22 de febrero de 2016
El origen de un Estado: principales causas de la Revolución americana.
Hay momentos trascendentales a lo largo de la historia, acontecimientos que cambian el paradigma internacional de una vez y para siempre. La Revolución Americana es uno de estos hitos históricos trascendentales que cambió por completo el modelo de pensamiento europeo. Representó no sólo el primer connato de revolución liberal del mundo, sino también el lugar que sirvió como punto de partida para un movimiento que ha marcado aún más profundamente nuestra historia reciente, la Revolución Francesa. Es lícito plantear incluso, que sin la revuelta de las Trece Colonias Francia no habría llegado a culminar su proyecto liberal. Ambas revoluciones se retroalimentan ideológicamente, puesto que Jefferson, Adams o Franklin no habrían sido nada sin Locke, Montesquieu y Voltaire, pero Robespierre, Marat o Danton quizás no habrían tenido éxito sin el ejemplo de sus vecinos transatlánticos.
Pero
toda historia tiene un comienzo y la búsqueda de la independencia se
gestó a fuego lento durante todo el siglo XVIII. Las razones que
llevaron a un puñado de colonias a levantarse contra su propia
patria no surgieron un día por generación espontánea, fueron el
resultado de un nuevo modelo de pensamiento que venía
desarrollándose en Europa desde la Gloriosa Revolución inglesa y
que iría concretándose ideológicamente gracias a personajes como
ese Leviatán que había asolado las noches de Hobbes, el Contrato
Social que tanto había preocupado a Rousseau, la división de
poderes de Montesquieu, o, en última instancia, a ese príncipe al
que con tanto afán había tratado Maquiavelo de dotar de una
legitimación que fuera más allá de la divinidad, la sangre y el
derecho hereditario. Un príncipe nuevo que fuera capaz de gobernar
un Estado nuevo únicamente con su fuerza, una fuerza que obtendría
gracias a la organización que plantearían sus sucesores.
Sin embargo, las causas políticas, ideológicas, son complejas y necesitarían una mayor reflexión, por lo que pretendo desarrollarlas de manera más concreta en futuros artículos. Pero además del desarrollo de un nuevo modelo ideológico, lo cierto es que la revuelta colonial tuvo también una serie de causas más cercanas a la vida de los americanos. No todos aquellos que empuñaron sus armas en nombre de la independencia comprendían el entramado político que se encontraba detrás de sus acciones, muchos fueron hombres que simplemente luchaban por defender sus derechos, unos derechos que creían que Inglaterra había violado.
La
Revolución americana comenzó a desarrollarse mucho antes de que
Inglaterra decidiera aumentar sus impuestos y oprimir fiscalmente a las colonias. Se gestó antes de Filadelfia, Boston o Virginia. Se
forjó en su propia organización, en su modelo de administración y,
incluso, en su modelo de colonización. A diferencia de lo que
ocurría en la América hispana, la zona británica estaba dirigida
oficialmente por un gobernador elegido por Inglaterra, sin embargo,
en la práctica los asuntos cotidianos eran tratados por una Asamblea
formada por los hombres libres de la colonia elegidos por sufragio
censitario y contaba con sus propios tribunales de justicia. De
manera que las colonias contaban con todos los elementos necesarios
para que su gobierno fuera autónomo, con una relación más
comercial que dependiente con la metrópoli.
Su
situación se complicó cuando las colonias empezaron a reclamar
mayores atribuciones sobre la tierra americana y, especialmente,
cuando trataron de expandirse hacia el oeste e invadieron el
territorio indio. La amenaza indígena obligó a los americanos a
recurrir a la ayuda de Inglaterra para garantizar su seguridad. Es
entonces cuando la situación de dependencia se agrava. Inglaterra
impondrá entonces un mayor control sobre sus colonias, establecerá límites e impondrá prohibiciones. Este aumento de la
influencia del gobierno central sobre los asuntos coloniales creará
cierta sensación de opresión e impopularidad entre los americanos
que no se mostraban favorables al excesivo intervencionismo inglés.
A
partir de la década de 1760 la situación en Inglaterra se complicó.
El Parlamento se vio sumido en una constante inestabilidad que ponía
en jaque constantemente la autoridad de Jorge III, además la guerra
fronteriza en las colonias resultaba particularmente costosa para un
reino que no se encontraba en su mejor situación financiera, pues se
encontraba en guerra con Francia por el control del territorio
canadiense. Por este motivo la cámara tomó la decisión de
publicar la Ley de Proclamación Real en 1763 que prohibía a las
colonias extenderse hacia el oeste y las instaba a comerciar con los
indios la compra de la tierra. El descontento se extendió
rápidamente entre los colonos que se mostraron poco dispuestos a
cumplir con sus obligaciones fiscales. La falta de liquidez económica
era un arma de doble filo, puesto que sin recursos económicos
Inglaterra no podía garantizar la seguridad de las colonias y
costear su defensa fronteriza, por ello, ese mismo año Lord Grenville
publicó la Ley del Timbre que gravaba todas las impresiones
norteamericanas. Pero además se aumentaron los impuestos de otros
productos como el azúcar, el té o la melaza, para evitar que llegaran al territorio
norteamericano a través del contrabando con las colonias españolas.
A
partir de este momento la situación se descontrola, las ciudades
costeras, cuya forma de vida estaba íntimamente ligada al comercio
son las más afectadas por el aumento de los impuestos e inician una
serie de propuestas formales que son enviadas de manera pacífica al
Parlamento. Sin embargo, Inglaterra se niega a responder a las
demandas de sus colonos, cuya presencia en el gobierno central es
nula, por lo que exigirán mayor representación y atención. La
negativa de Inglaterra a responder a las demandas de las colonias
genera una nueva concepción de la situación con respecto a la
metrópoli, un sentimiento de “nosotros” contra “ellos” que
se extiende por todo el territorio. Progresivamente las reclamaciones
dejan de ser pacíficas y se inician movimientos de boicot hacia los
productos ingleses y finalmente se producen los primeros estallidos
de violencia.
En
1767 John Adams es el primero en plantear la posibilidad de iniciar
un proceso de independencia, a su propuesta se unen otras voces y la
reacción inglesa no se hace esperar y atraviesa el territorio
americano con gran dureza. En 1770 las tropas británicas disparan
contra civiles desarmados en lo que se conoce como La Masacre de
Boston, un acontecimiento que
servirá como mecha para la difusión y expansión del sentimiento
independentista. El sentimiento de unidad entre los colonos crece en
la misma proporción que el resentimiento y el odio hacia Inglaterra.
En 1773 la revolución está cada vez más cerca y los colonos
deciden iniciar sus primeras acciones directas contra el dominio
británico, logran hacerse con el control de un cargamento de té y
lo arrojan al mar con las consiguientes pérdidas económicas para la
compañía de las Indias Orientales. El Motín del Té de
Boston se convierte en uno de
los emblemas de la lucha colonial y pronto será imitado por otras
ciudades. Inglaterra responde de nuevo con dureza, cierra el tráfico
comercial de Boston ahogando los recursos de la ciudad y traslada la
justicia colonial a la metrópoli, además impone un control directo
sobre las instituciones políticas de Massachussets.
En
respuesta a los abusos e injusticias cometidas por Inglaterra los
colonos deciden reunirse en un Congreso Continental en Filadelfia,
allí reflexionaran sobre los derechos de las colonias, la
organización de la resistencia y la posibilidad de iniciar una lucha
armada. Al año siguiente se produce el primer enfrentamiento armado
entre las tropas independentistas y los regulares británicos. El
segundo Congreso Continental presentará una nueva queja formal por
escrito a Jorge III bajo el lema de La petición del ramo
de olivo con la intención de
evitar la guerra, pero el rey se niega a escuchar a unas colonias que
considera en rebeldía.
Poco
después el Congreso tomará la decisión de iniciar una guerra por
la independencia comandada militarmente por el general George
Washington y el 4 de julio de 1776 publica su Declaración de
Independencia firmada por miembros de las Trece Colonias. A partir de
este momento Estados Unidos se convierte en una realidad y es
considerada por los colonos una nación soberana e independiente que
se organizará sobre las bases ideológicas del republicanismo y el
liberalismo y que se construirá sobre la unión de todas las
colonias bajo una única ley superior a todas las demás, la
Constitución.
Nacen
así los Estados Unidos de América que a lo largo de sus poco más
de 200 años de historia ha logrado convertirse en la primera
potencia mundial e incluso revertir su situación original llegando incluso a hacer
que Inglaterra, y el resto de Europa, dependan económica y
militarmente de ellos.
La
Revolución Americana marcó el inicio de las revoluciones
liberales en Europa, pero también afectó profundamente al resto de
América, a la América hispana, que poco después e inspirada por
sus vecinos del norte iniciará sus propios procesos de
independencia.
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viernes, 19 de febrero de 2016
El regeneracionismo político: un modelo secular.
En los últimos meses nos hemos encontrado con un término que los políticos de nuestro país repiten una y otra vez con la intención de romper con el clásico modelo bipartidista, regeneracionismo. Pero España ya tuvo una época de “regeneracionismo político” a principios del siglo XX, un modelo político que buscaba luchar contra el bipartidismo de conservadores y liberales y que proponía una nueva forma de hacer política. Curiosamente el fin de este regeneracionismo político implicó el establecimiento de un régimen totalitario, la dictadura de Miguel Primo de Rivera.
Cómo estaba ocurriendo en el resto de países europeos, e incluso en norteamérica, los modelos políticos liberales sufrieron una fuerte crisis a principios del siglo XX. En Inglaterra el binomio entre torys y whigs se rompió con la aparición de lo que se llamó “la tercera vía”, el partido laborista, fundado en 1900. Algo similar ocurrió en el resto de Europa con la irrupción de los partidos socialdemócratas que proponían nuevas soluciones para los problemas del liberalismo, alejados del ya de los partidos conservadores e inspirados por los movimientos reformistas marxistas.
En España el reinado de Alfonso
XIII se convirtió en un periodo especialmente complejo, tanto para
la monarquía como para los dos partidos tradicionales. El sistema
del turno que tanto había defendido Cánovas del Castillo era cada
vez más corrupto. Los caciques organizaban las elecciones a su
antojo y aprovechaban los vacios electorales para su propio
beneficio. Se estableció así una red clientelar entre los jefes
políticos locales, los gobernadores civiles, los alcaldes y los
representantes de ambos partidos políticos a través de la cuál
unos y otros intercambiaban favores para asegurar el turno político.
A principios del siglo XX el auge de la lucha sindical y la aparición
de nuevas organizaciones de trabajadores complicó la labor del
Ministerio de la Gobernación, encargado de organizar las elecciones, que era incapaz de garantizar los resultados deseados. Por su parte
los líderes locales aumentaron sus atribuciones lo que les permitió
ganar fuerza en sus negociaciones con las máximas autoridades del
partido.
La muerte de Canovas y Sagasta, los
dos grandes representantes del bipartidismo hispano, marco el declive
de ambos partidos que fueron incapaces de controlar a sus
representantes provinciales. Por su parte, el rey decide
intervenir en los asuntos de gobierno y adquiere mayor relevancia en
la toma de decisiones, llegando incluso a nombrar personalmente a
determinadas autoridades. La crisis del partido liberal y conservador
y el intervencionismo regio generaran una ola de rechazo al modelo
político y el auge de nuevos partidos, republicanos y nacionalistas
fundamentalmente. No olvidemos que el Partido socialista apareció en España en 1879, convirtiéndose en el segundo partido europeo de estas características. Mientras que la CNT apareció en 1910 como nueva organización sindical al margen de la UGT. Estos nuevos partidos y asociaciones de trabajadores se impondrán en el gobierno de muchas
ciudades. En las zonas rurales se procurará limitar el fraude
electoral y la victoria de los tradicionales caciques y se
multiplicaron las denuncias por corrupción electoral.
A pesar de estos cambios el
bipartidismo de la Restauración se mantuvo en el poder del gobierno
central hasta 1923 cuando el proceso de deslegitimación del modelo
político llegue a su auge y surja lo que se conoce con el término
de regeneracionismo, una corriente surgida durante la Guerra de Cuba
debida a la sensación de caos absoluto y pesimismo generalizado
provocado por el Desastre del 98. Esta crisis nacional dio lugar a
una ola de llamadas a la regeneración, un cambio en las bases
estatales y constitucionales que habían regido la España de la
Restauración. El mayor representante de esta corriente será Joaquín
Costa que publicó una serie de escritos en los que presentó
diversas propuestas para la transformación del país unidas a
importantes esloganes como “España lo que necesita es escuela y
despensa” o “Lo que España necesita es un cirujano de hierro”.
Una serie de frases emblemáticas que se mantuvieron en el imaginario
político hasta la Guerra Civil.
Los políticos, inspirados por esta
corriente regeneracionista, consideran que es su deber liderar ese
cambio estructural por lo que elegirán nuevos líderes enfocados
hacia la construcción de una nueva política. En el partido
conservador el elegido será Antonio Maura que propondrá una
transformación interna del estado. Su proyecto electoral se basaba
en la creencia de que el electorado español era débil y poco dado a
la intervención política. Su principal reforma se basaba en la
limpieza institucional y la necesidad de depurar el modelo electoral
para evitar la revolución. A pesar de ganar las elecciones Maura se
enfrentará a una legislatura difícil en la que republicanos y
carlistas obtuvieron un gran número de escaños lo que le llevó a
ignorar su proyecto anterior y crear un congreso a su medida que le
permitiera realizar las reformas que tenia en mente. Una ley de
administración local, una reforma electoral y una serie de reformas
sociales encaminadas hacia la mutua colaboración entre obreros y
patronos.
Por su parte el partido liberal
eligió a Canalejas como líder. Su principal preocupación será
convertir al Estado en el principal baluarte de una sociedad
igualitaria, para ello se debía reducir el intervencionismo
eclesiástico y garantizar una educación igualitaria y afianzar una
serie de derechos sociales y económicos que redujesen la desigualdad
estructural. Su plan incluía además una reforma electoral que
aumentara la capacidad negociadora de los sindicatos y los
trabajadores frente a las históricas ventajas de los patronos. Una
reforma agraria que aumentara la autonomía de los jornaleros y los
pequeños propietarios. Su proyecto de reformas se verá frustrado
por su asesinato a manos de un anarquista lo que llevó a un fuerte
debilitamiento del partido. Por su parte Maura fue derrotado en las
elecciones de 1912 y el rey decidió hacer uso de su potestad como
jefe del Estado y elegir como presidente del gobierno a Eduardo Dato,
obligando a Maura a renunciar al liderazgo de su partido.
Los gobiernos corruptos se
mantuvieron durante los años siguientes hasta que en 1923 el general
Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado que acabó con la
monarquía borbónica y estableció un directorio militar.
Quizás pueda resultar anécdotico,
pero son muchos los paralelismos que podemos encontrar entre este
regeneracionismo de los primeros años del siglo XX y la nueva ola de
regeneracionismo político que ocupa actualmente nuestra vida diaria.
Una gran crisis económica y política como la del 98 provocó una
serie de reformas ideológicas e institucionales que pusieron en tela
de juicio la restauración monárquica y el sistema de partidos.
Mientras que una crisis económica como la de 2008 ha generado en
nuestro país el auge de nuevos partidos que
plantean la necesidad de reformar el modelo político, e incluso el modelo de Estado, instaurado
durante la Transición, curiosamente un momento de restauración
monárquica. La aparición de estos nuevos partidos se ha debido al aumento de la reivindicación de la sociedad por intervenir en los asuntos políticos, especialmente tras el escándalo generado por los diversos casos de corrupción y fraude cometidos por parte de las
autoridades políticas locales.
Es posible que W. Churchill estuviera
acertado al afirmar:
“Me gustaría vivir eternamente, para ver cómo en cien años las personas comenten los mismos errores que yo”.
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miércoles, 17 de febrero de 2016
Arte rupestre al alcance de todos. Valonsadero, Soria
El monte de Valonsadero está situado en el término municipal de Soria, Castilla y León en España. Cuenta con una superficie de 2793 hectáreas de masa arbolada, grades praderas y vegas. Destaca la riqueza artística de los numerosos abrigos que cuentan con numerosas pinturas rupestres repartidas por áreas diferentes del monte. Dichas pinturas están datadas entre los años 3000 y 2000 AC. El monte ha tenido una larga historia de explotación tal y como muestran las escenas de las pinturas rupestres.
lunes, 15 de febrero de 2016
Alfons de Borja, o cómo llegar a Papa contra todo pronóstico
Muy conocidas son, tanto en el ámbito del estudio político de la Italia renacentista como en el de la leyenda negra, las figuras de Alejandro VI, de nombre secular Roderic de Borja (italianizado Borgia), y sus famosos hijos. No lo es tanto, sin embargo, la del auténtico constructor de la fortuna del linaje, Alfons de Borja, que ascendería al trono papal con el nombre de Calixto III.
viernes, 12 de febrero de 2016
El fin de los Plantagenet y el inicio de la Guerra de las Dos Rosas
La
Guerra de las Dos Rosas es un conflicto muy complejo, que plantea
quebraderos de cabeza hasta a los historiadores más avezados, por
ello, en este artículo haré un repaso a los antecedentes que dieron
origen a una guerra civil que supuso el fin de la Inglaterra medieval
y el inició del Renacimiento. La Guerra de las Dos Rosas implicó el
fin de la Dinastía Platagenet y la aniquilación total de sus dos
ramas secundarias, los Lancaster y los York. Este conflicto marcará
el destino de Inglaterra durante los siglos posteriores y será un
constante recordatorio de las complicaciones que pueden desarrollarse
en un reino cuando la estabilidad y la descendencia no están
garantizadas. Inglaterra aprendió una dura lección con la guerra,
aunque el destino no fue favorable a la nueva dinastía, los Tudor,
que durante su siglo de gobierno sufrieron con dureza las
consecuencias de no garantizar la sucesión al trono. No en vano
este periodo inspiró varias obras del famoso dramaturgo inglés,
Eduardo III, su Ricardo II, las dos partes del Enrique IV, el Enrique V y las tres partes del Enrique VI.

Pongámonos
en antecedentes familiares, la dinastía Plantagenet había ascendido
al trono inglés en 1154 de la mano de Enrique II, su matrimonio con
Leonor de Aquitania le otorgó el control de la mitad del territorio
francés. Sucedido por sus hijos Ricardo Corazón de León y Juan sin
Tierra la dinastía Plantagenet sufrió altibajos durante los dos
siglos siguientes. Los verdaderos problemas comenzarán en 1377 tras
la muerte de Eduardo III. Su descendencia será la responsable de
iniciar la mayor guerra civil de la historia inglesa. Para entender
las motivaciones y los argumentos legitimistas que se esgrimieron
durante la guerra es necesario conocer a la descendencia del rey.
Eduardo III tuvo catorce hijos con su esposa Felipa de Henao, de los
cuales 8 eran varones. Eduardo, conocido como el Príncipe Negro y
heredero al trono de su padre murió un año antes, en 1376 dejando
un hijo menor de edad, el futuro Ricardo II. Guillermo, muerto en la
infancia. Leonel de Amberes, muerto en 1368. Juan de Gante, duque de
Lancaster entre cuyos hijos encontramos al futuro Enrique IV. Edmundo
de Langley, duque de Cambridge y de York. Tomás y Guillermo, muertos
en la infancia. Y Tomás de Woodstock, conde de Buckingham y
Gloucester.
Como
parece evidente a la muerte de Eduardo III ascendió al trono su nito
Ricardo II, hijo del Príncipe Negro, siendo aún menor de edad. Las
minorías son siempre especialmente complicadas en los reinos
medievales, pero si sumamos a la inestabilidad propia de una minoría
el hecho de que el rey tenía hijos varones vivos y mayores de edad
que podían aspirar al trono la cosa se complica aún más. El
reinado de Ricardo II fue un cúmulo de despropósitos, la juventud
del monarca, las amenazas internas y externas, los problemas
derivados de la guerra de los Cien Años hicieron de su reinado un
momento de especial dificultad para el reino que acabó con su
derrocamiento en 1399. Su primo Enrique, hijo de Juan de Gante,
invadió Inglaterra y encarceló al monarca y se alzó con el trono.
El
reinado de Enrique IV estuvo plagado de irregularidades, en primer
lugar su ascenso al trono fue puesto en tela de juicio puesto que no
era el sucesor legítimo de Ricardo II, su primo segundo, Edmundo de
Mortimer, era descendiente por vía femenina de Leonel de Amberes,
segundo hijo de Eduardo III y, por tanto, heredero al trono. Enrique
alegó que Edmundo era descendiente por línea femenina y que, por
tanto, sus derechos eran menores. Sin embargo, para los historiadores
esta idea no queda del todo clara, puesto que Inglaterra carecía de
Ley Sálica y Felipa, su abuela, era la única heredera de Leonel de
Amberes lo que la legitimaba plenamente junto a su descendencia. Su
reinado estuvo marcado por la tensión interna, pero logró
mantenerse en el trono hasta su muerte. Su sucesor fue Enrique V, su
hijo, coronado en 1413.
El
reinado de Enrique V estuvo especialmente versado hacia la política
exterior, su principal preocupación será reafirmar sus derechos
sobre Francia y reforzar el enfrentamiento en una guerra que había
desgastado ambos reinos durante los últimos 80 años y cuya solución
no parecía cercana. Su implicación en la Guerra de los Cien años
le llevó a la gran victoria de Inglaterra en el conflicto. Tras la
batalla de Agincourt el monarca inglés se impondrá sobre los
franceses y reforzará aún más su posición al contraer matrimonio
con Catalina de Valois y obtener además el reconocimiento como
heredero al trono francés por parte del mismísimo Carlos VI a
través del Tratado de Troyes en 1420. Pero la paz en Francia no duró
demasiado y en 1422 el rey, enfermo y debilitado muere de disentería.
Su
hijo, Enrique VI, se convertirá en rey con apenas nueve meses de
edad y asumirá además el trono francés, durante un breve periodo
de tiempo hasta la victoria de la Juana de Arco. La intervención de
la Dama de Orleans llevará a los ingleses a perder todas sus
posesiones en Francia a excepción de Calais, que se conservará
hasta el reinado de María Tudor. La Guerra de los Cien Años había
asolado Inglaterra y Francia desde 1337 y no la paz no se firmará
hasta 1453. Es importante tener en cuenta el desgaste que supuso un
conflicto secular como el que había enfrentado a ambas potencias
europeas para entender el agotamiento y la debilidad de Inglaterra en
los años siguientes, una debilidad que será aprovechada por los
enemigos del monarca y que culminará con el comienzo de una larga
guerra civil.
En
1455 el monarca será acusado de enajenación y alejado del trono.
Dará comienzo así la Guerra de las Dos Rosas entre los Lancaster,
descendientes de Juan de Gante y los York, descendientes de Edmundo
de York, ambos hijos de Eduardo III. El conflicto se extenderá
durante más de treinta años hasta la aniquilación de ambas
familias y el ascenso de Enrique VII, heredero de consenso y fundador
de la dinastía Tudor.
Espero
que este breve resumen sirva para situar a los personajes antes de
adentrarnos en la guerra en sí misma en el próximo post.
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miércoles, 10 de febrero de 2016
El conflicto en el mundo ibérico: Ataque y defensa
La defensa era una actividad cotidiana realizada por hombres en el terreno, dejando manifestaciones muy concretas y tangibles. Dando lugar a teorías en las que se consideran que la defensa del territorio se trata de una forma de control “interno” por parte de una jerarquía social, en detrimento de la “defensa” propiamente dicha frente a un enemigo externo.
lunes, 8 de febrero de 2016
Arena, camellos y comercio: La Arabia preislámica
El islam es algo que no deja de estar de actualidad, prácticamente aparece en la prensa y en las portadas de forma diaria. Los medios nos bombardean con la imagen de un islam presentado como algo salvaje, bárbaro, estático, monolítico, inmutable, inferior a Occidente, primitivo, irracional y sexista. La religión se vincula con el terrorismo y la violencia, se ve como algo peligroso y que estamos obligados a combatir para mantener nuestros valores y modo de vida. Toda esta “fachada” construida por Occidente para autodefinirse es lo que iremos intentando ir desmontando. El mundo islámico engloba a un gran conjunto de pueblos, muy diversos entre sí, con escasos elementos en común salvo que todos son musulmanes. En esta primera ocasión repasaremos la Arabia preislámica.

Mosaico romano, Museo Palacio de Estambul
![]() |
Mosaico romano, Museo Palacio de Estambul |
viernes, 5 de febrero de 2016
El Cisma de Occidente (II)
Ya antes de que comenzara en ella la crisis provocada por la demencia de Carlos VI y de sus dudas sobre la conveniencia de apoyar a un Papa no francés, la Corte de Francia había pedido a la Universidad de París su opinión respecto al conflicto que dividía la cristiandad, solicitando además al Sacro Colegio que no escogiera un sucesor para Clemente VII antes de que la Universidad emitiera su veredicto. Pese a todo, los cardenales aviñoneses llevaron a cabo su elección, aunque habiendo firmado previamente su disposición a trabajar por la unión de la Iglesia, incluso si ello exigía deponer la dignidad pontificia que les confiera el cónclave. Por tanto, se esperaba de Benedicto XIII fuera receptivo ante la propuesta que formuló la Universidad de París en 1395, que fue bautizada como via cessionis: puesto que era imposible dirimir qué candidato tenía más derechos, la solución sería que ambos renunciaran.
miércoles, 3 de febrero de 2016
La defensa de la comunidad: las murallas en la Iberia protohistórica
Por lo general, la arquitectura defensiva que alza cualquier sociedad en su lugar de hábitat representa un exponente de las capacidades técnicas, ideológicas y socio-económicas de dicha comunidad, materializando sus valores en estas construcciones de carácter defensivo.
El amurallamiento a parte de un carácter defensivo, aunque esto de forma relativa, parte de una intención simbólica. Es importante recalcar que los primeros recintos defensivos no estaban enfocados a una defensa de la comunidad frente a otra, sino que estaban planteados para poder mantener el hábitat separado de los animales salvajes. Pero esto implicaría también una cierta defensa frente a ataques de otras comunidades. Pronto estas defensas se vieron insuficientes y se buscaron maneras alternativas de protección. De esta manera las murallas van adquiriendo un factor de monumentalizarían que tendría como fin la petrificación de la posesión del territorio, y por lo tanto del dominio de sus recursos.
![]() |
Reconstrucción Muralla de Numancia Fotografía: Julio Asuncion http://numancia-guia-arqueologica.blogspot.com.es/2011/02/7-muralla-celtiberica.html |
lunes, 1 de febrero de 2016
La conquista del ideal imperial: Federico I Barbarroja
Hace algunas semanas os hablaba del "otro" imperio, el Imperio Bizantino, sustituto de Roma y el más fiel defensor de su legado. Sin embargo, si podemos hablar de los bizantinos como el "otro" imperio, es porque en Europa el ideal del Imperio Romano nunca se perdió definitivamente, sino que se concretó en un nuevo proyecto, el Sacro Imperio Romano Germánico, heredero a su vez del imperio carolingio que se convirtió en la máxima dignidad jerárquica de Europa.
El título de emperador era una dignidad que cualquier monarca desearía, pero por su importancia simbólica y jerárquica suponía una amenaza para el Pontificado, por lo que se mantuvo siempre como una dignidad electiva. Para lograr ser emperador debías ser elegido por los grandes electores alemanes laicos y eclesiásticos. De esta manera la elección imperial quedaba determinada en gran medida por los intereses pontificios y nobiliarios y además servía como método para controlar el poder imperial. Por norma los emperadores trataron de favorecer la elección de sus hijos como sucesores en el cargo, para ello crearon la dignidad simbólica de Rey de Romanos. A pesar de sus esfuerzos, los emperadores no siempre lograron sus objetivos y en ocasiones se produjeron importantes conflictos por la sucesión en el trono imperial. Cabe destacar la anarquía feudal que condujo a la guerra civil de 1140 a la que nos referiremos posteriormente, o en el caso hispánico la candidatura de Alfonso X y la elección de Carlos I.
El enfrentamiento de 1140 condujo a un fortalecimiento del poder nobiliario que marcará el devenir del imperio en los años posteriores. El conflicto se polarizó entre las dos familias más influyentes del imperio, los Welf y los Stauffen, cuyas fuerzas se habían reforzado gracias a la debilidad imperial. Su principal punto de disensión, y argumento para el enfrentamiento, fue su posición con respecto a la autoridad del papado. Los Welf eran favorables a admitir la superioridad del Papa frente al emperador, mientras que los Stauffen consideraban al emperador un vicario de Dios y, por tanto, máximo representante de la divinidad en las cuestiones relativas al ejercicio del poder temporal.
El imperio se componía de los territorios alemanes e italianos, entre los que se incluían Saboya, Lombardía y Piamonte, los Estados Pontificios que formalmente se hallaban bajo el control imperial, ,y el Reino de Sicilia cuya situación será más compleja. Los principados alemanes actuaban en muchos casos como monarquías en la práctica, cuyo poder y autonomía dependía de la debilidad del emperador. Mientras que los territorios italianos gozaban de una mayor independencia. En el norte las grandes ciudades se encargaban del gobierno efectivo del territorio, actuaban casi como repúblicas dentro del imperio, mientras que los Estados Pontificios eran gobernados por el pontífice como una monarquía electiva. El destino de Sicilia estuvo ligado al imperio hasta la conquista normanda que favoreció su conversión en un reino por derecho propio.
Este es el contexto que nos encontramos a mediados del siglo XII cuando Federico Hohenstauffen fue elegido como nuevo emperador. Tras una larga guerra civil y un periodo de gran inestabilidad en el imperio los príncipes electores tomaron una decisión de consenso, al elegir a un candidato que era fruto de la unión de ambas familias en conflicto, Stauffen por vía paterna y Welf por su madre. Su experiencia en el gobierno del ducado de Suabia, su habilidad militar y su situación familiar le convirtieron en el candidato ideal y fue elegido Rey de Romanos en 1152, lo que le permitió iniciar una serie de acciones políticas para ampliar el poder efectivo del emperador.
Sus primeros años fueron especialmente complejos, puesto que se vio obligado a recuperar por la fuerza los derechos y los recursos imperiales que habían sido delegados en las ciudades y principados durante el periodo de debilidad. Su situación familiar le permitió acceder a grandes recursos económicos y militares para financiar sus empresas, además se aprovecho del derecho feudal para aumentar sus territorios y fortalecerá su posición dentro de Alemania con la intención de lograr el control efectivo del imperio y establecerse como máxima autoridad laica de la cristiandad occidental.
Pronto fue consciente de que su principal fuente de problemas se encontraba en Italia, tanto las ciudades del norte, como el reino normando de Sicilia ponían en duda su autoridad y se gobernaban al margen de su poder. Por ello, Federico decidió aliarse con el pontificado para someter Sicilia y controlar así de manera efectiva toda Italia. En un primer momento intentó organizar Italia de forma parecida a la zona alemana, cuyo control era más directo y más favorable al emperador. En 1555 logró avanzar hasta Roma y ser coronado emperador con el nombre de Federico I, apodado Barbarroja. Pero su entrada en Italia fue menos popular de lo que habría esperado y a su regreso a Alemania la curia romana abrió una línea de contacto y alianza con los normandos para evitar el avance imperial.
Federico I consideró esta acción como una afrenta a su poder y tomó la decisión de iniciar una campaña de gran contundencia sobre el territorio italiano. Poco después convocó una Dieta en Roncaglia con la intención de recuperar ciertos privilegios imperiales perdidos, la mayoría de ellos en detrimento del poder urbano. Algunas ciudades se declararon en rebeldía, encabezadas por Milán, con el apoyo de Sicilia y del Pontificado, la muerte del papa Adriano IV obligó a las fuerzas italianas a reestructurarse. Se produjo entonces una doble elección papal con Alejandro III, papa oficial y declarado antialemán, y Víctor IV, candidato imperial. Federico se esforzó durante años en deponer a Alejandro III para imponer su candidato en el trono de San Pedro, de esta forma pretendía solventar de un plumazo el problema siciliano y milanés. Por su parte, Milán pagará cara su rebeldía y será asediada durante más de un año, tras su rendición sus habitantes serán desterrados y sus tierras sembradas con sal como castigo ejemplar por su desobediencia. Alejandro III huyó a Francia e inició una campaña de desprestigio contra el emperador desde el exilio. En 1166 logrará por fin poner fin al conflicto italiano, entronizando un nuevo pontífice, Juan III y siendo coronado de nuevo. De esta manera logra cumplir con sus proyectos políticos y se retira de nuevo a Alemania con la intención de administrar el imperio desde sus propios dominios.
Mientras Federico reforzaba su poder en Alemania las ciudades italianas hacían lo propio, llegando incluso a expulsar a los delegados imperiales. Esta situación obligó al emperador a volver a intervenir en Italia, lo que le conduce a su primera derrota en Legnano en 1176, esto le obligó a llegar a un acuerdo de paz con el Pontificado y las ciudades italianas, en él reconocía a Alejandro III como papa y le devolvía el control de los Estados Pontificios y además de otorgarle ciertos beneficios en el nombramiento de los cargos públicos. En 1177 se firma la Paz de Venecia que tenía la intención de facilitar la organización italiana, en el acuerdo ambas partes se vieron obligadas a ceder en pos de la paz, de esta manera el emperador renunció a su plan de dominio total sobre Italia, mientras que a cambio se le concedió el poder de ratificar e investir a los gobernantes italianos. En cierta medida Federico había logrado imponer su dominio sobre todo el imperio, aunque con importantes concesiones y daba por concluido su primer proyecto político. A partir de este momento se inició la etapa de mayor plenitud del gobierno de Federico Barbarroja durante la cual logró consolidar su poder como emperador y reforzar su autoridad. Además de garantizar su sucesión en el trono imperial, al conseguir que el papa reconozca a su hijo Enrique como Rey de Romanos. Por su parte Enrique se casará con la reina Constanza de Sicilia logrando por fin cumplir el sueño de su padre de someter toda Italia al poder imperial.
Una vez pacificado el imperio Federico inicia un nuevo proyecto político, la unión de todos los reyes de la cristiandad con un propósito común, la cruzada. Una cruzada que permita recuperar los santos lugares tras la caída de Jerusalen a manos de Saladino en 1187. Federico Barbarroja centró sus esfuerzos en mediar entre Ricardo Corazón de León y Felipe Augusto de Francia con la intención de solventar sus diferencias y unir ambos reinos a la organización de la guerra santa. Para el emperador el éxito de la cruzada supondría la culminación absoluta de su programa de dominium mundi, según el cual, el como máxima autoridad laica de la cristiandad tenía el deber de unir a todos los reinos con un propósito común, la lucha contra el infiel. Federico inspirado por su gran empresa iniciará el camino hacia Oriente apenas un año después de la caída de la ciudad santa. En su camino negoció y buscó alianzas con los búlgaros y los bizantinos. Sin embargo, su gran sueño nunca llegó a concretarse definitivamente, porque, por paradojas de la historia, Federico I Barbarroja muere ahogado a los 68 al intentar vadear un caudaloso río en Anatolia. Su muerte además de curiosa resultó especialmente favorable desde una perspectiva anacrónica, puesto que como demostraron posteriormente Ricardo Corazón de León y Felipe Augusto la cruzada estaba condenada al fracaso. Sin duda era posible conquistar Jerusalen, pero defenderla fue una tarea imposible y la derrota del emperador en la cruzada habría puesto fin a su sueño de convertirse en la máxima autoridad de la cristiandad. Muriendo antes de llegar su nombre y su proyecto permanecerían en la leyenda, en el lugar en que todo podía ser, pero no fue. Su legado se convirtió en una fuente de inspiración para todos aquellos personajes que trataron de unificar el destino de Europa.
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