miércoles, 17 de agosto de 2016
lunes, 6 de junio de 2016
La construcción de una comunidad: el matrimonio en la Edad Media
Desde
época romana se ha considerado el matrimonio como una institución
básica para la consolidación de la comunidad. La unión entre dos
individuos representaba la creación de una alianza familiar. El
establecimiento de este tipo de lazos servía para promover proyectos
comunes y garantizar la continuidad social. Con la crisis del Imperio
Romano algunos autores se remitirán a la importancia de la familia y
el matrimonio como base de la organización social. Horacio afirmó
que la corrupción política era resultado de la corrupción familiar
y Tácito alabó las relaciones matrimoniales de los pueblos
germánicos como fuente de su fortaleza y unión. Se buscó una
solución a la crisis en el retorno a las virtudes originarias de la
comunidad.
Antes de
celebrarse cualquier unión matrimonial debía determinarse quién
controlaría la patria potestas de la novia. Según el derecho
romano la mujer debía estar sometida a tutela que podía pasar del
padre al marido tras el matrimonio. Los romanos distinguían dos
tipos de matrimonio: cum manu y sine manu. En el
primero la patria potestad venía transferida a su marido, mientras
que en el segundo el padre la conservaba, era especialmente frecuente
entre parejas que no habían obtenido el consentimiento paterno para
casarse y se consideraba un matrimonio de segunda clase.
Con el
auge del cristianismo asomaron nuevas consideraciones sobre el
matrimonio, San Pablo lo consideró un “mal necesario” para
evitar los excesos sexuales, mientras que San Agustín criticó esa
postura y lo consideró una unión sagrada elevándolo a la categoría
de sacramentum. Al igual que los romanos creía que el
matrimonio era una institución indispensable para el mantenimiento
de la paz dentro de la comunidad. La Iglesia buscó un punto de
entendimiento entre ambas posturas al considerar el matrimonio una
unión necesaria para la comunidad y para contener los bajos
instintos de los hombres.
Tras la
caída de Roma se instauró un nuevo modelo matrimonial de origen
germánico. Los pueblos bárbaros reconocían hasta tres tipos de
matrimonio. El más oficial, el kaufehe, implicaba la compra
del mundium de la novia, es decir, el derecho de
autoprotección frente a la jurisdicción, algo similar a la patria
potestas romana. El segundo, el friedelehe, era un
matrimonio basado en el consentimiento mutuo de los contrayentes,
especialmente abundante entre aquellos que no podían permitirse
comprar el mundium de su esposa. Por último, el raubehe
o matrimonio por rapto, era considerado una violación de los
derechos paternales.
La
Iglesia criticó duramente estos modelos matrimoniales al considerar
que las mujeres no eran objetos de intercambio y que tenían cierta
personalidad jurídica. Nicolás I insistió en la necesidad de que
ambos cónyuges expresaran su consentimiento.
Graciano
será el responsable de unificar el rito romano y germánico para
construir un modelo matrimonial único. Del mundo romano tomará el
consenso como símbolo de la aceptación de los cónyuges, mientras
que de la tradición longobarda tomará la traditio y la
consumación. Además consideraba que el consenso paterno no era
necesario para formalizar la unión. La Iglesia, aún asumiendo este
principio, tenderá a defender la voluntad de los progenitores en
materia matrimonial. Por su parte las autoridades civiles veían en
esta concesión una amenaza a la política matrimonial, pues permitía
a los cónyuges rechazar a las parejas elegidas por sus familias.
El
consenso se convertirá en el elemento central de las ceremonias
nupciales. A partir del siglo IX se observan los primeros procesos
judiciales para anular un matrimonio por defectos de consentimiento.
La disolución de la unión permitía a los cónyuges contraer un
segundo matrimonio como si el primero nunca hubiera existido. En el
caso femenino, el consentimiento otorgaba a las mujeres un mayor
grado de libertad, sino para elegir esposo al menos para rechazarlo.
La
libertad de los cónyuges provocó la aparición de matrimonios
clandestinos, cuya regulación era tremendamente complicada. En el
siglo XII se generalizó la presencia de los notarios como prueba de
que el matrimonio se había celebrado oficialmente. Aunque en la
práctica bastaba con que los novios expresasen su deseo de contraer
matrimonio para que fuera efectivo de facto. El IV
Concilio de Letrán (1215) intentó reforzar esta premisa. Exigió a
las parejas que anunciaran públicamente su intención de casarse.
Los glosadores insistieron al afirmar que sólo serían válidos
aquellos matrimonios en los que hubiera testigos. Un matrimonio no
reconocido podía ser equiparado al concubinato, lo que implicaba que
descendencia fuera ilegítima. Este tipo de uniones eran más comunes
entre los sectores menos privilegiados. La élite procuró hacer que
sus bodas fueran tan públicas y espléndidas como fuera posible para
ostentar su riqueza y para garantizar que el matrimonio fuera
reconocido. En cualquier caso, los matrimonios que se celebraban sin
contar con la aprobación paterna y en clandestinidad fueron una
minoría durante todo el periodo.
La
concepción del matrimonio como unión de la comunidad perdió
importancia en los siglos XI – XII, la aparición trajo consigo una
modificación de los principios sociales y de la propia concepción
de “familia”. La familia conyugal dio paso a una sociedad basada
en vínculos civiles y jurídicos, una sociedad en la que primaban
las familias agnaticias con un largo recorrido genealógico. En el
siglo XV vemos algunas oposiciones a este modelo. Marco Antonio
Altieri abogará por la recuperación del mito romano y criticará a
sus contemporáneos por sostener el matrimonio sobre la base
económica perdiendo su sentido originario.
El
principal problema que se encuentra al estudiar el matrimonio
medieval es la parcialidad de la documentación. La mayor parte de
los acuerdos matrimoniales conservados pertenecen a miembros de la
aristocracia y la alta burguesía, entre los que la unión
matrimonial tenía una función esencialmente política y económica.
Los matrimonios de los sectores menos privilegiados son menos
conocidos, los datos conservados, aunque parciales, permiten
determinar que existía una mayor libertad porque la alianza política
y económica tenía menos peso dentro de la pareja.
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viernes, 27 de mayo de 2016
La Guerra de la Unión en Valencia
La crisis de la Unión es un hecho central en la historia medieval valenciana, que marcó un antes y un después en la composición de su élite ciudadana, la más implicada en el conflicto.
miércoles, 25 de mayo de 2016
Wessex y el bronce Británico.
La cultura de Wessex en el Neolítico, en Gran Bretaña, se manifiesta a través de grandes poblados, por ejemplo con el poblado de Windmil Hill. Este es un poblado de casi 100 hectáreas delimitado por fosos y taludes de tierra. Lo que sí se sabe es que las poblaciones durante el 4000 o el 5000 a.C. no solo desarrollaron la agricultura y la ganadería, sino que fueron capaces de conseguir hasta tres cosechas anuales que les garantizaban un gran excedente. Junto con este poblado comienzan así a aparecer testimonios de grandes depósitos rituales de trigo, avena, etc. y junto con ello comienza a desarrollarse una cultura megalítica que no solo tiene dólmenes o círculos de piedra, sino también otras cosas como la aparición de las pirámides. Son unos montículos cónicos escalonado artificiales en forma de conos y de gran tamaño macizos cuya función se desconoce. Ejemplo de esto tenemos la pirámide de Silbury Hill. Hasta el siglo XIX no se sabía que era ese montículo, por lo que fueron trasformados en jardines de palacios decimonónicos o bases de torres militares. En ese mismo siglo se hicieron excavaciones y lo que se encontró fueron dos pirámides, una sobre otra, con contrafuertes radiales. Para esta pirámide la explicación se encuentra en ciertos monumentos escoceses medievales en las que se ofrecían las primeras cosechas, se supone que a la virgen maría, para favorecer que esos años de cosecha fueran productivos. El tamaño de la pirámide es aproximadamente de 36 metros de altura. Se sabe que se construyeron en torno al 4000 – 4500 a.C. y que son contemporáneas a los grandes megalitos de Wesex.
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Avebury |
lunes, 23 de mayo de 2016
Las respuestas a la crisis del liberalismo (II): los movimientos fascistas
Además del comunismo, del que
hablamos hace algunas semanas, existieron otros movimientos políticos
que buscaban responder a la crisis del liberalismo provocada por la
Gran Guerra y plantear alternativas para el gobierno de las naciones
europeas. En esta ocasión hablaremos de los movimientos de extrema
derecha que surgirán entre los años 20 y 30. Si bien estos
movimientos se pueden agrupar en el espectro del extrema derecha y
son, habitualmente, reconocidos como regímenes fascistas, lo cierto
es que no todos pueden denominarse “fascismos”. Sin embargo,
comparten una serie de características similares. Todos se
presentaron como una tercera vía entre capitalismo y socialismo;
combinaban un fuerte control estatal de la economía con el respeto a
la propiedad privada.
Estos movimientos esencialmente
europeos compartieron algunas de sus características con regímenes
políticos como el periodo Showa en Japón, el Estado Novo de Getulio
Vargas y de forma más limitada la dictadura de Juan Domingo Perón
en Argentina. La naturaleza de estos movimientos y de los regímenes
dictatoriales ha sido muy discutida, parece que hay un cierto
consenso en que todas las formas de gobierno autoritario del periodo
estuvieron influidas en mayor o menor medida por el fascismo italiano
hasta el punto de que el periodo de entreguerras puede definirse como
la época del fascismo.
Existe una cierta polémica entre
los historiadores que defienden el fascismo en un sentido genérico
como término para definir todos estos regímenes que comparten
elementos comunes y los autores que son más partidarios de
diferenciar entre los movimientos considerándoles excepcionales y
denominando fascista únicamente al fascismo italiano, máximo
representante de estos movimientos. Estos investigadores consideran
que el resto de movimientos copian o toman elementos del fascismo
italiano, pero que es necesario recordar que no se presentan a sí
mismos como “fascistas”, algo que si ocurría con el comunismo.
Otra de las diferencias fundamentales entre estos programas será la
relación con la religión, tanto el fascismo como el nazismo tienen
un sentido puramente a-religioso, mientras que los demás casos
podrían enmarcarse en el llamado nacionalismo católico. También se
tiene en cuenta que sólo en Alemania e Italia estos programas
alcanzaron el poder de forma directa, mientras que en las demás
regiones el poder adopta algunos de los presupuestos y premisas
planteadas por los partidos de corte fascista.
En cuanto a los orígenes
ideológicos es necesario recordar que el fascismo no existe como
tal, no tiene una fuente de principios unánimemente aceptados, ni un
autor o manifiesto común, ni una trayectoria ideológica que le
sirva como base. Los propios fascistas italianos negaban tener una
ideología propia, preferían hablar de hechos, no de ideas. Por ello
es la acción política y no la doctrina lo que les caracteriza, su
experiencia en el poder fue generando una serie de principios que
marcaron el devenir de los demás regímenes de este tipo, pero sin
lograr nunca una doctrina unificada. En realidad el fascismo se
distingue más por su rechazo a una serie de principios que por su
defensa de los mismos: antimarxista, antiliberal, anticapitalista. En
resumen, rechazaba todos los modelos políticos conocidos en el
periodo de entreguerrras y se presentaba como una ideología novedosa
cuya misión era imponerse a las ideologías fracasadas imperantes.
Algunos autores han encontrado ciertas influencias que podrían considerarse antecedentes del fascismo, relacionadas con el nacionalismo romántico y los fuertes nacionalismos políticos surgidos en estos mismos países, Italia y Alemania, en el siglo XIX. También se caracterizan por el rechazo a las visiones religiosas de la vida política, buscan una forma de trascendencia atea que convierta el fascismo en una religión política, en la que la nación y la propseridad nacional representen a la divinidad. En este sentido el ejemplo más claro que encontramos es la pretensión de eternidad que planteaban los nazis con su proyecto de un reich que durara mil años. El líder del movimiento y la nación se convierten en símbolos sacralizados a razón de profeta/mesias y Dios eterno.
A parte de las tres negaciones el
fascismo comparte algunos rasgos “en positivo”: un nacionalismo
exacerbado, llevado a las últimas consecuencias. Este nacionalismo
se caracteriza por su mirada hacia el futuro, a diferencia de los
modelos nacionales “históricos”, el fascismo busca la proyección
de la nación hacia el futuro a través de la guerra y la
implantación de un modelo imperialista.
En segundo lugar el fascismo se
fundamenta en la omnipotencia del Estado como rector de toda la vida
de la nación. Mussolini declaró que todo debía estar dentro del
Estado y nada fuera, todo lo que quede fuera se entiende como
oposición y debe eliminarse. Este planteamiento ha llevado a
considerar el fascismo como un movimiento totalitario. Los fascistas
no toleraban la separación de poderes, ni de clases y señalaban que
los derechos individuales debían estar subordinados a la razón de
Estado, incluido el propio derecho a la vida, de ahí que el régimen
hitleriano se permitiera la ejecución directa de cualquier persona
siempre que la orden viniera de parte del führer. Este totalitarismo
justificó el control pleno del mercado laboral a través del
coorporativismo estatal, la organización de la vida laboral
alrededor de corporaciones oficiales por ramas y actividades en las
que se hace obligatoria la entrada de todos los adscritos a la rama.
Otra característica es el elitismo,
el fascismo niega el principio liberal y marxista de la igualdad, y
afirma que los fuertes tienen el derecho natural a imponerse sobre
los débiles. Por razones análogas creían que solo una minoría era
capaz de gobernar y liderar. Desprecian todo el aparato
institucional de la democracia, la asamblea, porque pone en el mismo
plano a personas con diversas capacidades. En ocasiones este elitismo
se extiende a las cuestiones raciales y se establece una dialéctica
de raza que es especialmente evidente en el caso nacional socialista.
El fascismo italiano defendía un presupuesto elitista basado en la
cultura, lo mismo ocurre en España con el falangismo que se define
antisemita y antimasónico pero que no establece una visión de
superioridad biológica de la raza hispánica.
En razón a este elitismo defienden
el caudillaje como jerarquía, la subordinación del movimiento a un
líder carismático llamado a regir el destino de la nación. El duce
en Italia, el fürher en Alemania o el caudillo en España. Todos
ellos son personajes que se consideran constructores de la ley
nacional y, por tanto, por encima de ella. Esta visión generó un
culto sistemático al líder que se concretó en grandes obras
monumentales o cinematográficas, la Via de la Conziliazione en
Italia, el Valle de los Caidos en España o el Triunfo de la Voluntad
para el caso alemán.
Su concepción de negación de otras
identidades consideradas aberraciones políticas contra el interés
general les llevó a establecer una visión totalmente maniquea del
mundo en la que se establece una distinción muy clara entre
“nosotros” y los “otros”, el enemigo estará representado por
cualquier grupo no fascista: capitalistas, liberales, comunistas,
extranjeros, judíos, masones, etc.
Para combatir a este enemigo
defienden la violencia como arma política, todos estos movimientos
han empleado en mayor medida la violencia, ya sea institucional o
civil. El fascismo considera que la violencia es un elemento
terapéutico que sana la nación, permite que la sociedad se
desprenda de los elementos débiles. Los partidos fascistas son
partidos de movilización masiva, snecesitan la movilización de las
masas detrás de su proyecto, sólo pueden avanzar a través del
apoyo de grupos de población muy amplios. Esto es lo que, según
algunos autores, conduce a un proceso de radicalización constante,
el fascismo tiene que situar nuevos objetivos en la agenda pública
para mantener sus apoyos.
En definitiva, el fascismo triunfó
en Europa durante más de dos décadas gracias a un programa basado
en la acción directa y la protección nacional. Tuvieron gran éxito
entre la población que aprobaba tácitamente sus políticas
iniciales, sólo la radicalización de estos movimientos y el
estallido de la Segunda Guerra Mundial llevó a su fracaso y
expulsión de las instituciones alemanas e italianas y
posteriormente, el triunfo de la socialdemocracia y las transiciones
democráticas sufridas en países como España o Portugal pusieron
fin a los diferentes fascismos supervivientes.
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miércoles, 18 de mayo de 2016
La guerra de Segeda o el arte de la guerra en Roma.
Diez años después de la batalla de Pidna (168 a.C.), la grave crisis producida por la Tercera Guerra Macedónica pareció encauzarse a gusto de Roma, a lo que se suma la transformación de la reciente provincia de Hispania en un hervidero de revueltas. La sincronía entre los sucesos peninsulares y las obligaciones militares romanas en otros lugares del Mediterráneo no debe extrañar, convirtiendo la aventura romana en Hispania en un proceso escalonado.
miércoles, 11 de mayo de 2016
Conjunto artístico de Tito Bustillo
Situada en la cueva de Tito soler se encuentran dentro de la misma una seri de pinturas prehistóricas datas cronológicamente entre el 22.000 y el 10.000 aC. Situada en Ribadesella, fue descubierta en 1968 por el grupo de Espeleología Torreblanca, de CNRS, mediante un descenso de un centenar de metros, a través de una cavidad conocida por el nombre de “pozo de la Cereza” situada a escasos metros del “pozo del Ramu”, nombre con el que también se ha divulgado el yacimiento, dando lugar a una polémica que no pasa de lo anecdótico, entre sus miembros se encontraba Celestino Bustillo, conocido por sus compañeros como “tito bustillo”. Pocos días después Celestino Bustillo fallece en un accidente de montaña lo que provoca que honoríficamente pongan su sobrenombre de “tito Bustillo” a modo honorifico a las cuevas. La localización de de una nueva estación, en el que tanto las pinturas rupestres como el yacimiento arqueológico se encontraban intactos planteó la posibilidad de toda una serie de experiencias en relación a la conservación y a la datación de las pinturas.
miércoles, 4 de mayo de 2016
Ciudad y campo. La polis y su manifestación material. El urbanismo.
La polis surge Cuando un conjunto de ciudadanos se consideran relacionados entre sí por un vínculo común que les define como miembros de un mismo círculo. Los ciudadanosdeben sacrificar algo de su propia libertad en beneficio de un fin común. Como consecuencia de ello lo que deben de aceptar los ciudadanos es una forma de gobierno, unas normas, que en un principio no van a estar puestas por escrito, y un marco territorial.
viernes, 29 de abril de 2016
El Quilombo de los Palmares.
Se
conoce como quilombos a los territorios en los que los esclavos negros huidos
(cimarrones) formaban comunidades organizadas políticamente, durante el período
de la colonización portuguesa de Brasil. El hecho de estar agrupados y
organizados bajo el mandato de un líder les permitía coordinar su defensa para
evitar la captura y el retorno a la esclavitud, razones por las que el más
famoso de ellos, el Quilombo de los Palmares, llegó a existir durante más de un
siglo, entre 1580 y 1710.
Los
primeros relatos hablan de una reunión de pequeños asentamientos agrícolas en
el oeste de la región de Pernambuco, que por su difícil acceso resultaba ideal
para esconderse. En 1630 comenzó a crecer, cuando la zona fue invadida por los
holandeses, en guerra contra Portugal. Aprovechando el caos generado por la
invasión, muchos esclavos optaron por fugarse, reuniéndose con los que ya
habitaban los poblados anteriores; la competición entre portugueses y
holandeses por controlar Pernambuco creaba las condiciones ideales para que los
esclavos fugados construyeran su propio espacio en la zona. Para cuando el
conflicto con Holanda hubo terminado, ya se había consolidado en el territorio
una especie de estado propio.
lunes, 25 de abril de 2016
Villalar, el triunfo del emperador ausente.
El pasado sábado, 23 de abril, se acumularon celebraciones en nuestro calendario sin que apenas nos diéramos cuenta. Ante la imponencia del IV centenario de la muerte de Cervantes y Shakespeare; y el idilio protagonizado por Sant Jordi, su dragon y sus rosas, día grande de Aragón pero también de Cataluña. Ante libros y dragones nos rendimos y olvidamos una conmemoración más antigua y mucho más relevante desde el punto de vista / en su contexto histórico. Un 23 de abril de 1521, hace ya casi cinco siglos, tenía lugar en las tierras de Castilla la derrota de los comuneros y el fin de la resistencia contra el joven emperador, la Batalla de Villalar es el ocaso de un mito trágico, la única muestra de rebeldía por parte de la fiel Castilla, aquella de la que Fernando quiso desligarse en sus últimos años pero a la que cedió Navarra pues afirmaba que las leyes castellanas hacían más fácil la gobernabilidad de cualquier reino. La gran Castilla, conquistadora de las Indias y cuna de la reina católica se rendía, obligada por las circunstancias ante su nieto, el Habsburgo, el extranjero, el Emperador.

En 1520 la situación en Castilla llevó a un levantamiento por parte de un amplio sector de la burguesía que consideraba que el rey Carlos no era adecuado para ocupar el trono castellano, su desconocimiento de la lengua, las costumbres y las instituciones, su rechazo a las Cortes y su recelo de todo lo castellano en favor de sus favoritos alemanes, su preocupación por la cuestión imperial y su explotación humana y económica de los recursos castellanos le convirtieron en enemigo declarado de los llamados comuneros que reivindicaban un monarca que se preocupara realmente por Castilla y no que únicamente portara su escudo en el estandarte e hiciera gala de sus títulos en Europa.
El alzamiento ha sido un tema especialmente controvertido desde el punto de vista de la historiografía, difícil resulta determinar si se trata de un rechazo fiscal, similar a los que se habían sucedido en la Edad Media, o sus características particulares lo convierten en un revolución de corte burgués y antiseñorial, que habría sido por su cronología pionera dentro de este tipo de movimientos sociales. Como suele suceder la vía de “en medio” es la más explicativa en este caso. Si bien es cierto que una de las principales reclamaciones de los comuneros era la excesiva presión fiscal que Carlos ejercía sobre el reino con la intención de financiar su candidatura imperial y sus campañas europeas, no fueron los nobles, como venía acostumbrándose en el periodo anterior, ni las Cortes quienes iniciaron las reclamaciones, sino las familias adineradas de Valladolid y Toledo, quienes iniciaron las reclamaciones y la lucha armada.
Los comuneros defendieron a Juana I como soberana de Castilla por derecho propio y trataron de poner a la reina en contra de su propio hijo, con la intención de separar sus destinos del resto de la herencia del Emperador y convertir a Castilla en un reino de menor tamaño pero de mayor autonomía. Defendieron además que la locura de la reina había sido propiciada o aprovechada por su padre y su marido para hacerse cargo del destino de los castellanos, pero que era perfectamente capaz de gobernar el reino de su madre. A pesar de los esfuerzos de María Padilla por convencer a la reina de que firmara la secesión y recuperara sus derechos Juana se negó. Posiblemente sabedora de que la ruptura y el enfrentamiento con su hijo, Carlos, podrían ser mortales para el reino castellano y hacer que perdiera sus derechos y privilegios. Juana era consciente de que el emperador era un peligroso enemigo, no tanto por su relación familiar, sino por las obligaciones y responsabilidades que el título conllevaba. El Emperador no podría haber aceptado la insubordinación de Castilla sin pelear y el reino hispano no tenía la seguridad y la fuerza necesarias para vencer al emperador. Además Carlos era heredero legítimo de la reina y se necesitaba un motivo de peso para negarle su derecho al trono castellano. La reina, quizás loca pero no por ello menos consciente de su realidad rehusó apoyar a los comuneros y su rechazo les condenó a muerte.
El 23 de abril de 1521 en la modesta población de Villalar tenia lugar el enfrentamiento final entre las tropas imperiales y los comuneros. Poco antes de la batalla los castellanos se habían refugiado en Torrelobatón con la intención de partir hacia Valladolid o Toro y allí hacerse fuertes y defender su rebelión, pero las tropas de Carlos comandadas por el Condestable de Castilla se situaron en la cercana localidad de Peñaflor de Hornija a la espera de algún movimiento por parte de los rebeldes. La madrugada del día 23 las tropas forzaron a Padilla para que avanzara hacia Toro con la intención de buscar refuerzos, armamento y provisiones, era el movimiento que el ejército imperial estaba esperando haciendo el conflicto inevitable. Padilla buscó un lugar propicio para el enfrentamiento y eligió la localidad de Villalar (actualmente Villalar de los Comuneros en su honor). El enfrentamiento era tremendamente desigual, las tropas comuneras eran escasas y aún se redujeron más por las deserciones en los momentos anteriores a la batalla. Fue una auténtica masacre, la superioridad del ejército de Carlos aplastó la revuelta sin apenas oposición y logró capturar a más de 6000 prisioneros además de los cerca de un millar de muertos que se había cobrado el enfrentamiento.
Al alba del día siguiente fueron ejecutados los tres grandes cabecillas masculinos de la revuelta, Padilla, Bravo y Maldonado. Las fuerzas comuneras resistieron durante casi un año más en Toledo hasta su rendición definitiva en 1522, tras la que se produjo una amplia amnistía que perdonaba la traición de los comuneros. María Pacheco se vio obligada a abandonar el reino y refugiarse en Portugal, dónde acabaría sus días, bajo pena de muerte.
Esta semana hemos recibido nuestra primera petición, lo cual nos llena de felicidad, aunque el tema es un poco trágico. Dedico este post, por tanto, a su inspiradora, Ana, que lo ha hecho posible.
Si tenéis dudas, preguntas, comentarios o sugerencias no dudéis en escribirnos.
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En 1520 la situación en Castilla llevó a un levantamiento por parte de un amplio sector de la burguesía que consideraba que el rey Carlos no era adecuado para ocupar el trono castellano, su desconocimiento de la lengua, las costumbres y las instituciones, su rechazo a las Cortes y su recelo de todo lo castellano en favor de sus favoritos alemanes, su preocupación por la cuestión imperial y su explotación humana y económica de los recursos castellanos le convirtieron en enemigo declarado de los llamados comuneros que reivindicaban un monarca que se preocupara realmente por Castilla y no que únicamente portara su escudo en el estandarte e hiciera gala de sus títulos en Europa.
El alzamiento ha sido un tema especialmente controvertido desde el punto de vista de la historiografía, difícil resulta determinar si se trata de un rechazo fiscal, similar a los que se habían sucedido en la Edad Media, o sus características particulares lo convierten en un revolución de corte burgués y antiseñorial, que habría sido por su cronología pionera dentro de este tipo de movimientos sociales. Como suele suceder la vía de “en medio” es la más explicativa en este caso. Si bien es cierto que una de las principales reclamaciones de los comuneros era la excesiva presión fiscal que Carlos ejercía sobre el reino con la intención de financiar su candidatura imperial y sus campañas europeas, no fueron los nobles, como venía acostumbrándose en el periodo anterior, ni las Cortes quienes iniciaron las reclamaciones, sino las familias adineradas de Valladolid y Toledo, quienes iniciaron las reclamaciones y la lucha armada.
Los comuneros defendieron a Juana I como soberana de Castilla por derecho propio y trataron de poner a la reina en contra de su propio hijo, con la intención de separar sus destinos del resto de la herencia del Emperador y convertir a Castilla en un reino de menor tamaño pero de mayor autonomía. Defendieron además que la locura de la reina había sido propiciada o aprovechada por su padre y su marido para hacerse cargo del destino de los castellanos, pero que era perfectamente capaz de gobernar el reino de su madre. A pesar de los esfuerzos de María Padilla por convencer a la reina de que firmara la secesión y recuperara sus derechos Juana se negó. Posiblemente sabedora de que la ruptura y el enfrentamiento con su hijo, Carlos, podrían ser mortales para el reino castellano y hacer que perdiera sus derechos y privilegios. Juana era consciente de que el emperador era un peligroso enemigo, no tanto por su relación familiar, sino por las obligaciones y responsabilidades que el título conllevaba. El Emperador no podría haber aceptado la insubordinación de Castilla sin pelear y el reino hispano no tenía la seguridad y la fuerza necesarias para vencer al emperador. Además Carlos era heredero legítimo de la reina y se necesitaba un motivo de peso para negarle su derecho al trono castellano. La reina, quizás loca pero no por ello menos consciente de su realidad rehusó apoyar a los comuneros y su rechazo les condenó a muerte.
El 23 de abril de 1521 en la modesta población de Villalar tenia lugar el enfrentamiento final entre las tropas imperiales y los comuneros. Poco antes de la batalla los castellanos se habían refugiado en Torrelobatón con la intención de partir hacia Valladolid o Toro y allí hacerse fuertes y defender su rebelión, pero las tropas de Carlos comandadas por el Condestable de Castilla se situaron en la cercana localidad de Peñaflor de Hornija a la espera de algún movimiento por parte de los rebeldes. La madrugada del día 23 las tropas forzaron a Padilla para que avanzara hacia Toro con la intención de buscar refuerzos, armamento y provisiones, era el movimiento que el ejército imperial estaba esperando haciendo el conflicto inevitable. Padilla buscó un lugar propicio para el enfrentamiento y eligió la localidad de Villalar (actualmente Villalar de los Comuneros en su honor). El enfrentamiento era tremendamente desigual, las tropas comuneras eran escasas y aún se redujeron más por las deserciones en los momentos anteriores a la batalla. Fue una auténtica masacre, la superioridad del ejército de Carlos aplastó la revuelta sin apenas oposición y logró capturar a más de 6000 prisioneros además de los cerca de un millar de muertos que se había cobrado el enfrentamiento.
Al alba del día siguiente fueron ejecutados los tres grandes cabecillas masculinos de la revuelta, Padilla, Bravo y Maldonado. Las fuerzas comuneras resistieron durante casi un año más en Toledo hasta su rendición definitiva en 1522, tras la que se produjo una amplia amnistía que perdonaba la traición de los comuneros. María Pacheco se vio obligada a abandonar el reino y refugiarse en Portugal, dónde acabaría sus días, bajo pena de muerte.
Esta semana hemos recibido nuestra primera petición, lo cual nos llena de felicidad, aunque el tema es un poco trágico. Dedico este post, por tanto, a su inspiradora, Ana, que lo ha hecho posible.
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miércoles, 20 de abril de 2016
Riqueza y pobreza en la antigua Grecia
Uno de los aspectos más importantes
de todo estado es la población. Este elemento, resulta ser fundamental ya que
determina la producción y por tanto, en definitiva, la riqueza de un país. De
esta forma a la hora de estudiar cualquier civilización no debemos centrarnos meramente
en la historia política, sino también en el conjunto de personas que formaron
esa civilización para así poder conocer ciertos aspectos de la historia.
lunes, 18 de abril de 2016
La Batalla de Culloden: el fin de la vida en las highlands
Many's the lad fought on that day,Well the Claymore could wield,When the night came, silently lay,Dead in Culloden's field.
Burned are their homes, exile and death,Scatter the loyal men,Yet ere the sword cool in the sheath,Charlie will come again.
Skye Boat Song
Hace 270 el mundo de las highlands escocesas sucumbía bajo el
poder del ejército inglés. La forma de vida, que había prosperado
durante siglos en los antiguos páramos y majestuosos castillos, se
derrumbaba sin remedio por la excesiva ambición de un joven
príncipe. Ya comentamos anteriormente a grandes rasgos el desarrollo
de los levantamientos jacobitas, pero es hora de centrarnos de manera
particular en el último de ellos, el levantamiento de 1745.
La pérdida de la corona por parte de la dinastía Estuardo
conllevo varias rebeliones armadas que trataron, sin éxito, de
devolver al trono al monarca católico. La muerte de Jacobo II en
1701 no puso fin a los levantamientos sino que, al igual que ocurrió
con las fuerzas carlistas, los jacobitas no se rindieron y
continuaron reclamando la vuelta de sus sucesores al trono. En 1745
le tocó el turno al joven Carlos Eduardo Estuardo, más conocido
como el Bonnie Prince Charles, nieto de Jacobo II e hijo del
pretendiente de 1715, Jacobo III. Nacido en el exilio, a sus
veinticinco años cuando estalló la rebelión nunca había pisado
tierras británicas. Criado en Roma y Bolonia bajo la protección del
papa Clemente XI se educó en el más ferviente catolicismo y en la
necesidad de librar a su pueblo de la amenaza protestante.
Sus aspiraciones regias le llevaron en 1744 a visitar París e
instalarse en la corte de Luis XV, su intención era lograr el apoyo
francés para lograr conquistar el trono. Su primo, sin embargo, no
estaba dispuesto a ser especialmente generoso, si bien por su
relación familiar se vio obligado a otorgarle algunas cantidades de
dinero y la promesa de enviar tropas cuando estallara el conflicto, estas fueron casi insignificantes si tenemos en cuenta que el
joven aspirante esperaba entrar en Inglaterra con el respaldo del
ejército francés a sus órdenes. A pesar de su precaria situación
el joven príncipe decidió cruzar Calais en julio 1745, buscar el
apoyo de los clanes escoceses e iniciar un nuevo levantamiento.
Los primeros meses de su rebelión fueron todo un éxito, logró
sin apenas problemas hacerse con el control de las highlands y las
zonas rurales en torno a Edimburgo. En septiembre de ese mismo año
se decidió avanzar hacia la ciudad y tras una gran victoria militar. La Batalla de Prestonpans, en la que los escoceses habían logrado imponerse al temible ejército británico con una táctica
inesperada, atacaron en medio de la noche con tropas, a priori, menos
experimentadas y con un armamento más precario, su victoria fue
aclamada y alzó la moral de las tropas lo que les llevó a avanzar
rápidamente hacia territorio inglés. Todo parecía posible en aquel
momento, se conquistaron algunas plazas fuertes al norte de la propia
Inglaterra sin apenas esfuerzo, como Carlisle o Manchester, y se
adentró profundamente en territorio inglés, acercándose
peligrosamente a la propia Londres.
El joven pretendiente encontró un apoyo social menor de lo
esperado en su acercamiento a la capital inglesa y eso le llevó a
dudar si debía o no conquistarla. El prometido apoyo francés no
acababa de llegar, mientras el General George Wade y el Duque de Cumberland,
defendían la ciudad con una milicia aún sin entrenar. Para mejorar
sus posibilidades los ingleses hicieron llegar un falso informe sobre
la existencia de otro brazo armado del ejército que amenazaba con
cercarles por el norte. La duda del Bonnie Prince meses más tarde se demostró
fatal. La cercanía del invierno y la imposibilidad de combatir bajo
ese clima le obligó a retrasar sus filas hasta Glasgow en diciembre
y en tras una nueva victoria en los alrededores de Falkirk se
decidieron a pasar allí, a duras penas, la fría estación.
Cuando el clima permitió combatir de nuevo las tropas escocesas
estaban exhaustas, hambrientas y desmoralizadas después de varios
meses de inactividad, lejos de sus familias y hogares. Las tropas de
highlanders tenían un armamento precario, pocos de ellos portaban
espada y las armas de fuego eran aún menos numerosas, los demás
debieron armarse de forma improvisada con lo que su labor en el campo
les permitía, mientras que las tropas inglesas estaban bien
alimentadas, armadas y pertrechadas para el combate. A pesar de sus
esfuerzos las tropas jacobitas perdieron varios enfrentamientos y
tuvieron que retirarse hacia el norte, fracasando en la captura de
plazas tan simbólicas como el castillo de Stirling o Fort William.
En abril de 1746 la situación era insostenible, las tropas
escocesas se encontraban al borde de la extenuación, mientras que el
ejército de Cumberland se acercaba rápida y violentamente. El 14 de
abril se vieron obligados a tomar la decisión de enfrentarse a toda
la fuerza del ejército británico o rendirse y esperar clemencia. El
Bonnie Prince decidió quemar su último cartucho y tomar el mando de
sus tropas en una nueva batalla a campo abierto en el páramo de Culloden. En el
amanecer del 16 de abril se inició la tragedia. El Duque de
Cumberland, al que sus acciones aquel día le valdrían el apodo del
Carnicero, ordenó arrasar a las tropas de las highlands a las que
superaban al menos tres veces en número.
En apenas una hora
Cumberland acabó con toda una forma de vida, con sus tradiciones,
con su cultura. Masacró sin consideración al menos a 1.250
highlanders, hirió a otros mil e hizo prisioneros al menos a 500 más
y a cambio recibió apenas medio centenar de muertos en sus filas.
Una vez concluida la batalla ordenó ejecutar a todos los jacobitas
heridos y prisioneros con la intención de sentar un precedente que
evitar futuros levantamientos. Únicamente los líderes de los clanes
sobrevivieron, aunque de manera efímera, puesto que fueron juzgados
y ejecutados posteriormente. Sólo un pequeño grupo logró huir del campo de batalla y
llevarse con ellos al fracasado pretendiente hasta la isla de Skye.
Carlos logró finalmente huir de Escocia y refugiarse en Francia,
según cuenta la leyenda, haciéndose pasar por la doncella de Flora
MacDonald, una adinerada dama favorable a la causa jacobita perteneciente a la familiar que le había alojado en Skye.
Los simpatizantes jacobitas, los combatientes huidos y
prácticamente cualquier habitante de las highlands que hubiera
alzado la voz alguna vez en favor de la causa fueron encarcelados
tras la batalla de Culloden, la mayoría de ellos acabaron siendo
esclavizados y enviados a las colonias, los demás estuvieron
encarcelados durante varios años o desaparecieron sin dejar rastro. Pero el castigo por desafiar a
Inglaterra no acabó ahí. El rey dictó varias leyes que acabarían
definitivamente con la forma de vida de las highlands. Se destruyó
el sistema de clanes y su estructura feudal, se prohibió el el uso del kilt, el tartán y cualquier otra prenda que
pudiera resultar representativa de las highlands, incluyendo las
gaitas que se consideraron armas de guerra. Se prohibió la religión
católica y la episcopaliana, se controló y acosó a la población
durante años, mediante la construcción de nuevos cuarteles y se
enviaron más efectivos a la zona para evitar revueltas y controlar
el terreno. En definitiva, se quemaron hasta las raíces de una
cultura que había sobrevivido en Escocia durante siglos.
Quizás Carlos debió haber frenado su ambición tras tomar
Edimburgo, quizás debió tomar Londres. Las tropas francesas
debieron haber llegado antes o haberle acompañado. Quizás la
excesiva ambición del joven príncipe fue precisamente su perdición,
pero también había sido educado precisamente para llevar a cabo esa
misión. ¿Debemos culpar al Bonnie Prince por sus decisiones? ¿a
sus consejeros? ¿a los ingleses por su castigo desproporcionado? En
una guerra es difícil, y absurdo, buscar culpables. Nunca sabremos
que pudo pasar si las circunstancias hubieran sido otras, lo único
que sabemos es que Culloden se convirtió en la batalla más trágica
y dolorosa para el corazón de Escocia y destruyó su forma de vida
tal y como la habían conocido. Por eso, hoy, 270 años después, es
hora de dar un pequeño homenaje a aquellos hombres que murieron por
defender su tierra, su cultura y sus tradiciones.
Si tienes dudas, sugerencias, comentarios o críticas no dudes en escribirnos.
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viernes, 15 de abril de 2016
El republicanismo en España
Ayer, 14 de abril se conmemoraba el aniversario de la Segunda República española, por lo que hemos escogido este día para reflexionar sobre el origen del republicanismo en España.
El republicanismo es por definición la teoría política que propone el establecimiento de una república como forma de gobierno. Fueron los romanos los primeros en establecer un gobierno de tipo republicano, denominación que derivaba de la fórmula res publica, es decir, el gobierno de la cosa pública. Si bien el concepto de república ya existía en la antigua Roma, la teoría del republicanismo es un producto de la modernidad. A raíz de la evolución de las llamadas repúblicas italianas se constituye toda una teoría política que aboga por la construcción de un gobierno liderado por el conjunto de la sociedad a través de unos representantes, no necesariamente elegidos democráticamente. En general las familias más poderosas de dicha urbe eran las encargadas de renovar el gobierno periódicamente, otra opción era la contratación de condotieros profesionales que a los que se encargaba el gobierno puesto que se consideraban más objetivos con respecto a las necesidades ciudadanas. A lo largo de la historia han existido numerosos modelos republicanos, algunos democráticos y otros autoritarios y despóticos que únicamente se diferenciaban del modelo monárquico al que criticaban en que su dirigente no ostentaba un título regio.
El republicanismo tal y como lo conocemos en la actualidad es, sin embargo, un producto de las revoluciones liberales. Tanto los Estados Unidos como la Francia revolucionaria escogieron la república como forma de gobierno para su territorio. La primera tuvo más éxito que la segunda y aún se mantiene vigente bajo los mismos principios esenciales, mientras que Francia por su parte puede contar cinco tentativas republicanas a lo largo de su historia.
Pero centrémonos en el caso hispano, al igual que había ocurrido en los ejemplos anteriores, la primera vez que España se planteó un modelo republicano fue durante su revolución de corte liberal, La Guerra de la Independencia. La expulsión de Fernando VII del territorio nacional supuso para muchos una señal de que era necesario implantar una república que se hiciera cargo del control de España, las Cortes de Cádiz llegaron incluso a plantearlo que debía instaurarse una república tras la guerra. Finalmente, el estallido revolucionario fue únicamente teórico, puesto que el conjunto de los españoles acogió con esperanza e ilusión el regreso de "El Deseado" y el republicanismo quedó alejado de la memoria colectiva durante medio siglo. Cabe señalar que esta tentativa representa el primer ejemplo de republicanismo décimononico, para que no se diga que España nunca es pionera en nada, y sirvió como inspiración para la construcción de los ideales políticos en las revoluciones posteriores.
Tras varias décadas de silencio político los repúblicanos crecieron en número y presencia durante el reinado de Isabel II. Los problemas internos, el debate legitimista y la guerra carlista sirvieron como detonante para la aparición de movimientos antimonárquicos que se organizaron para orquestar una nueva revolución, la Gloriosa de 1868. Tras su triunfo la casa de Borbón fue expulsada de España y las Cortes buscaron un nuevo candidato regio. El puesto recayó en Amadeo de Saboya pero su reinado fue efímero y lleno de dificultades, tanto es así, que él mismo renegó de su título y regresó a Italia. El gobierno viendo que la continuación de la monarquía resultaba imposible se vio forzado a proclamar la Primera República Española.
Pero no nos engañemos, la Primera Republica fue un completo desastre. Los problemas internos derivados de la división entre los propios republicanos y la resistencia de los carlistas a renunciar a la monarquia llevó a un año de gran inestabilidad política en la que se sucedieron hasta cuatro presidentes cada uno con menos éxito y más problemas que el anterior. En apenas 11 meses se produjo el colapso, Manuel de Pavia dio un golpe de estado y el general Serrano se hizo con el control del gobierno, un sector del ejército, contrario a esta decisión organizó un nuevo pronunciamiento militar, que llevó a cabo el 29 de diciembre el general Martínez Campos. Visto el fracaso del nuevo proyecto monárquico y de la república las Cortes se vieron obligadas a solicitar a la familia Borbón su regreso al trono hispano y la restauración de la monarquía.
El rechazo a Isabel II estaba aún fresco en la mente del gobierno por lo que se llegó a un pacto con la reina, ella no regresaría a España, pero a cambio su hijo sería nombrado rey, recuperando así su antiguo patrimonio. Después de apenas seis años desde su expulsión los Borbones regresaron reinantes a España. Durante el periodo de la Restauración monárquica sobrevivieron algunos partidos republicanos, pero la organización electoral propuesta por Cánovas del Castillo y secundada por Sagasta hizo imposible que lograran una representación política suficiente como para plantear el regreso a la república. El caciquismo y el control electoral garantizaron el turno de partidos durante algo más de treinta años, hasta que el sistema entró en crisis, como ya explicamos en un post anteriormente.
A pesar de los intentos del regeneracionismo político por renovar el modelo electoral e imponer una democracia real en 1923 Miguel Primo de Rivera, contando con el apoyo de Alfonso XIII, dió un golpe de estado y estableció una dictadura. Si bien los primeros años fueron dirigidos por un directorio militar que limitó fuertemente las libertades políticas; a partir de 1925 entramos en un periodo de directorio civil algo menos duro aunque manteniendo el corte conservador. A partir de este momento Primo de Rivera comenzó a perder popularidad dentro del propio ejército, que creía que los civiles eran incapaces de mantener un gobierno estable. . En 1926 la dictadura sufrió una primera tentativa de derrocamiento, conocida como la Sanjurjada, aunque el golpe militar no tuvo éxito, primo de Rivera perdió el apoyo del rey y del ejército, por lo que se vio obligado a abandonar España en enero de 1930.
A finales de ese mismo año los republicanos se reunieron en lo que se conoce como el Pacto de San Sebastián, reunión en la que acordaron terminar con el reinado de Alfonso XIII y sentaron las bases de lo que se constituiría como el gobierno provisional de la Segunda República Española. Aprovecharon las elecciones municipales que se celebraron el 12 de abril de 1931 para llevar a cabo sus planes. La victoria de los partidos republicanos en las grandes ciudades, aunque hubieran sido derrotados en el cómputo general, fue suficiente argumento para proclamar la república e iniciar una nueva tentativa de republicanismo en España. A pesar de los esfuerzos de sus dirigentes la Segunda Republica también fracasó. Después de apenas cinco años de gobierno la victoria del Frente Popular en las elecciones generales llevó a un nuevo golpe militar, iniciado el 18 de julio de 1936 y que conduciría a tres largos años de guerra civil y, finalmente, al triunfo del frente nacional y el establecimiento de una dictadura que controló el destino de España durante casi cuarenta años.
Si bien la Segunda Republica cometió importantes errores y fue incapaz de garantizar un gobierno estable, no podemos achacarle toda la culpa al modelo republicano. La situación europea en los años 30 era particularmente complicada e inestable. La crisis económica, la inestabilidad política y los problemas derivados de la aparición de nuevas propuestas ideológicas como el fascismo y el comunismo puso en serios apuros a todos los regímenes políticos europeos. En España a estos problemas generalizados, se unía además una profunda falta de industrialización, la mayoría de la población vivía en ambientes rurales y una marcada división ideológica. La República se esforzó por llevar a España al siglo XX pero carecía de los recursos necesarios para llevar a cabo las reformas necesarias para modernizar el país. Aún así debemos reconocerle importantes méritos que quizás han quedado deslucidos por la propaganda del régimen posterior. En primer lugar, la Segunda República impuso un modelo democrático real y fue el primer sistema político en España que declaró el sufragio universal, masculino y femenino, tras un largo debate en las Cortes. Además se realizó una importante reforma laboral, debida fundamentalmente a la fuerza de los sindicatos dentro de los diferentes partidos que mejoró de manera considerable los derechos de los trabajadores, también se dieron los primeros pasos hacia la industrialización plena del país, se inició una reforma agraria que mejoraría la vida en el campo y se reconocieron algunas libertades fundamentales como la libre asociación política y sindical o la libertad de prensa.
Si tienes preguntas, sugerencias o comentarios no dudes en escribirnos.
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miércoles, 13 de abril de 2016
No paramos. Seguimos trabajando para daros más historias!
Hola amigos. Es posible que os extrañe que esta
semana no hayamos publicado nada, no os preocupéis. Como sabéis, los escritores
del blog no somos máquinas y eso implica que a veces no lleguemos a publicar,
pero eso no implica que estemos parados.
miércoles, 6 de abril de 2016
La ciudad romana: un modelo de población
En roma, al igual que en Grecia, la ciudad y el campo formaron un todo inseparable.La ciudad tuvo un papel fundamental como control del territorio. La ciudad no solo sera el núcleo urbano, también el territorio que la circunda y sobre el que ejerce un dominio y control político y de explotación económica. El ámbito rural romano es un espacio plenamente antropizados, la mano del hombre se materializa en una continua transformación del paisajes para su aprovechamento productivo. La cultura urbana o ciudadana representa, en consecuencia, un alto nivel de complejidad de antropizacion del paisaje. La ciudad se dividía en las siguientes zonas: Zona natural, un Sector “antropizados” y finalmente el Centro: urbe o núcleo “antrópico” seria el centro neurálgico. Con un carácter sagrado al que se acoge la ciudadanía para sentirse protegida y ordenar, con la compañía y complacencia de los dioses, el cosmos propio.
lunes, 4 de abril de 2016
Respuestas a la crisis del liberalismo (I): el comunismo soviético
Después de la Primera Guerra Mundial y durante el periodo de entreguerras se extendió por Europa la idea de que el modelo político propuesto por el liberalismo había fracasado y que era necesario buscar un nuevo paradigma que permitiera romper con su estela y evitar el estallido de un conflicto de proporciones similares a la Gran Guerra. A grandes rasgos aparecieron tres nuevos proyectos, el comunismo ruso, el fascismo y sus derivaciones; y la socialdemocracia. Sin embargo, la historia nos ha demostrado que todos ellos fracasaron en su intento por evitar un nuevo enfrentamiento mundial y culminaron con la guerra más cruenta de la historia del planeta, la Segunda Guerra Mundial. En esta ocasión hablaremos del primero de ellos, al menos en orden cronológico, la respuesta comunista y su plasmación práctica a través de la Revolución rusa y la creación del estado soviético.
miércoles, 30 de marzo de 2016
El mundo Minoico. Los primeros palacios
Tras la brillante etapa de afirmación del minoico medio o primeros palacios que termina en el 1700. Creta alcanza su periodo de máximo apogeo en el minoico reciente o época de los segundos palacios.Será en el Minoico reciente cuando sus aristocracias urbanas o sus monarcas alcances su amplio poder.Una de las principales manifestaciones de poder fue el control mercantil.
lunes, 28 de marzo de 2016
La propaganda antifemenina: el rechazo a las reivindicaciones de género
“¡Oh, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuando dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis obtenido de la revolución?” Olympe de Gouges, Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana.
Para concluir nuestro mes dedicado a los orígenes de la lucha
femenina he decidido hacer un post un poco diferente a lo que os
tengo acostumbrados. En esta ocasión lo importante serán las
imágenes no las palabras, que espero que hablen por sí solas.
Después de seis post protagonizados por mujeres ha llegado el turno
de observar la reacción de la sociedad ante el auge de la lucha de
género y para ilustrar sus planteamientos he decidido recopilar una
serie de imágenes propagandísticas utilizadas durante la época de
la revolución francesa y durante los momentos de auge de la
reivindicación sufragista como ejemplos de las armas que se
utilizaban desde la opinión pública para desprestigiar y denigrar a
las mujeres que luchaban por la igualdad y por obtener los mismos
derechos que los hombres.
"El feminismo alienta a las mujeres a dejar a sus maridos, matar a sus hijos, practicar la brujería, destruir el capitalismo y convertirse en lesbianas" Pat Roberston |
En primer lugar, y sin tener un carácter revolucionario, es digno
de observar el trato vejatorio que se utilizaba contra la reina María
Antonieta en un intento de desprestigiarla como mujer y como símbolo
monárquico. Los revolucionarios franceses eligieron la temática
erótica y denigrante para ilustrar el papel fundamental de la reina
en el devenir histórico, la reproducción. En otras imágenes se la
tildaba de adúltera y de lesbiana con la intención de desprestigiar
tanto a su descendencia, al insinuar que pudiera ser ilegítima, como
a su propia feminidad, puesto que la homosexualidad era condenada
moral y públicamente, especialmente la femenina.
Maria Antonieta como adúltera |
![]() |
María Antonieta como lesbiana |
![]() |
María Antonieta como mujer lasciva |
Otro de los ejemplos utilizados por la propaganda antifemenina
revolucionaria fue Charlotte Corday. Su papel en la muerte de Marat
la convirtió en un blanco fácil para la crítica al colectivo
femenino, puesto que sirvió de ejemplo de la inestabilidad,
emotividad y falta de juicio de las mujeres. Era representada como un
ser sin moral y sin capacidad de raciocinio que había actuado por
capricho, sin una justificación lógica. Mientras que para unos era
la imagen de la debilidad y la maldad femenina, para otros se
convirtió en un símbolo de la revolución.
![]() |
Charlotte Corday como asesina de Marat |
Charlotte Corday como "Martir de la igualdad" |
Si damos un pequeño salto en el tiempo nos encontramos con una
clase distinta de propaganda, ya no tan personalizada, la propaganda
antisufragista. En este caso el objeto de atención y burla era el
colectivo femenino en su conjunto, como género. Se aprovecharon de
los estereotipos de comportamiento y se aprovecharon de la
sensibilidad maternal y de la tradición para condenar a las
sufragistas al ostracismo como destructoras de los valores
familiares, el matrimonio y la virilidad masculina. Otra de las
críticas extendidas y bastante comunes era acusar a las sufragistas
de ser solteronas aburridas que renegaban de la vida civil porque no
habían logrado formar una familia. También se las criticaba por su aspecto, se consideraba que estaban amargadas porque carecían de la belleza esperable en una mujer y que eso las hacía estar amargadas y en contra del orden social. Este tipo de propaganda se
extendió por Europa y Estados Unidos durante la segunda mitad del
siglo XIX y el primer tercio del siglo XX hasta la progresiva
implantación del sufragio femenino en los países occidentales.
El lugar de la mujer es el hogar |
Las mujeres se hacen sufragistas porque son feas |
![]() |
Nadie me quiere, así que me haré suffragette |
![]() |
Suffragettes que nunca han sido besadas |
No salve mi país para esto |
Pero las más perjudicadas y perseguidas fueron sin duda las
sufragistas británicas, de las que hable en mi último post. Su
acción directa y su desobediencia civil las convirtieron en el
blanco de la crítica popular y en el símbolo de la destrucción de
los valores tradicionales para la opinión pública. Desde la
implantación de su sobrenombre “suffragette” como burla de su
reivindicación y como diferenciación de las defensoras de obtener
el voto femenino a través de la vía pacífica, conocidas como
sufragistas. Uno de los grandes iconos de esta campaña de
desprestigio fue Emmeline Pankhurst, cabecilla junto con sus hijas.
Odio a los hombres como venganza por su desprecio |
![]() |
Abandono familiar |
![]() |
Lo que debería hacerse con las sufragistas |
En definitiva, la propaganda fue una de las armas más importantes
utilizadas por el conjunto de las sociedad que rechazaba la idea de
que debiera existir una igualdad entre hombres y mujeres. Ya fuera
por razones políticas, religiosas o en defensa de la tradición gran
parte de la sociedad renegaba y condenaba la acción de estas
mujeres, puesto que consideraba que el voto femenino no era ni
necesario, ni lógico, puesto que las mujeres carecían de la
capacidad intelectual suficiente como para tomar decisiones
políticas. Resulta paradójico que en nuestros días el mensaje
sexista sea dominante en los medios de comunicación y especialmente
en la publicidad. Los anuncios dedicados a los productos domésticos,
el cuidado de los niños y la belleza suelen estar protagonizados por
mujeres. Mujeres que transmiten un canon concreto de comportamiento y
aspecto.
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viernes, 25 de marzo de 2016
Mujeres de la Revolución Francesa III
“Oh,
mi pobre sexo”, escribió Olympe de Gouges un año antes de morir. “Oh, mujeres
que nada ganaron con la Revolución”. ¿Qué quedó, finalmente, de la lucha de las
mujeres durante la Revolución Francesa?
Cuando
Charlotte Corday asesinó a Marat en un intento de impedir que continuara
exigiendo la destrucción de los girondinos, en realidad lo que logró,
paradójicamente, fue condenar sin remedio a su causa; convirtió a Marat en un
mártir y movilizó la opinión pública contra los girondinos, que pasaron a verse
como contrarrevolucionarios. Buena parte de los grupos de mujeres lloraron la
muerte del llamado Amigo del Pueblo y juraron educar a sus hijos en su culto.
Los enragés, más extremados aún que
los jacobinos, comenzaron a movilizarse pidiendo venganza, liderados por
Théophile Leclerc (autodesignado Amigo del Pueblo tras la muerte de Marat), que
tenía contactos tanto con Claire Lacombe como con Pauline Léon (con la que más
tarde, de hecho, contraería matrimonio). Sin embargo, por extraño que resulte,
al final girondinos y enragés
terminarían por correr una suerte similar.
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domingo, 20 de marzo de 2016
La conquista de los derechos políticos: un siglo de lucha sufragista
“¡Oh, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuando dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis obtenido de la revolución?” Olympe de Gouges, Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana.
Desde finales del siglo XVIII y con la aparición de las reclamaciones liberales, una idea se fue reiterando en la mentalidad femenina, la reivindicación del sufragio universal, el derecho al voto. El aumento del sufragio masculino en las sucesivas revoluciones décimononicas dio el empujón definitivo a las reivindicaciones de género que se afanaron por conquistar este primer derecho igualitario. Mujeres de todas las clases sociales se unieron con la intención de reclamar su participación política. Por cuestiones de extensión repasaremos brevemente únicamente tres episodios, la Convención de Séneca Falls, la lucha sufragista británica liderada por Emmeline Pankhurst y el debate entre Clara Campoamor y Victoria Kent.

Como hemos comentado anteriormente Olympe de Gouges fue de las primeras en reclamar de manera pública y notoria el voto femenino en su Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana. Pero su repentina muerte, por la situación girondina en la Revolución de la que nos habló Marta Baleriola en su último post, puso fin al discurso feminista. Las reclamaciones de género crecieron en Europa en cuando el liberalismo aspiraba al poder, mientras que quedaba relegado al olvido en los momentos de auge conservador.
La Convención de Seneca Falls, celebrada en 1848 en Nueva York, sirvió como acto fundacional del movimiento feminista estadounidense. Liderada por Lucretia Mott y Elizabeth Cady Stanton culminó con la publicación de la Declaración de Seneca Falls, un documento que tomando como fuente de inspiración la Declaración de Independencia criticaba y remarcaba la desigualdad y restricciones que sufrían las mujeres americanas. Sus reivindicaciones tenían un carácter marcadamente político, estaban especialmente preocupadas por la total falta de implicación de las mujeres en la actividad política: no podían votar, ni presentarse a elecciones a cargos públicos, ni pertenecer a un partido, ni siquiera asistir u organizar reuniones políticas.
En las décadas anteriores se había producido un crecimiento del movimiento abolicionista y diversas congregaciones religiosas, como los cuáqueros, habían otorgado a las mujeres labores religiosas y educativas dentro de la comunidad, lo que les permitió alejarse de la vida privada y comenzar a establecer contactos políticos.
La Declaración de Seneca Falls proclamó que todos los hombres y mujeres eran iguales y que emplearían todos los medios a su alcance para lograr que dicha igualdad fuera real y para combatir la injusticia social. Llegaron a tomar lemas revolucionarios para dar mayor simbolismo a su campaña, entre ellos el tópico “No taxation whitout representation”. Además declaraba la independencia jurídica de la mujer con respecto a su marido o su padre.
“Consideramos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres y mujeres son creados iguales; que están dotados por el creador de ciertos derechos inalienables, entre los que figuran la vida, la libertad y la persecución de la libertad (...) la igualdad de los derechos humanos es consecuencia del hecho de que toda la raza humana es idéntica en cuanto a capacidad y responsabilidad. (...) En consecuencia: Decidimos que todas aquellas leyes que sean conflictivas en alguna manera a la verdadera y sustancial felicidad de la mujer son contrarias al gran precepto de la naturaleza y no tienen validez, pues este precepto tiene primacía sobre cualquier otro.” Declaración de Séneca Falls.
La lucha sufragista británica fue algo diferente. Durante décadas las organizaciones femeninas reclamaron el sufragio universal de forma pacífica, insistiendo en que era un derecho que correspondía a hombres y mujeres puesto que eran iguales ante Dios y ante la ley. Durante el siglo XIX las mujeres lograron diversos avances en la consecución de los derechos femeninos, como la posibilidad de gestionar bienes propios y la entrada en determinados cargos públicos menores, relacionados con la educación y la crianza de los niños. A finales de 1876 Hubertine Auclert creó The Rights of Women, años más tarde pasó a denominarse Women's Suffrage Society liderada por Millicent Fawcett.
Sin embargo, sus reclamaciones fueron desoídas a pesar de la existencia de estas asociaciones. En 1903 Emmeline Pankhurst decidió que era el momento de cambiar esta situación y fundó la Unión Social y Política de las Mujeres. Su organización pretendía obtener el derecho al sufragio femenino a través de la desobediencia civil. Por este motivo pasaron a denominarlas con el término suffragettes, usado en tono despectivo, frente al sufragistas que se usaba para denominar a sus compañeras moderadas. Una vez que comenzaron las primeras detenciones su acción se volvió mucho más significativa, eligieron la cárcel en lugar de la multa lo que despertó cierta simpatía entre sus vecinas. Su lucha se intensificó cuando empezaron a realizar huelgas de hambre durante su encarcelamiento, especialmente cuando las autoridades las forzaron a comer y las convirtieron en víctimas del sistema. El Parlamento llegó incluso a promulgar una ley de liberación temporal para las presas más débiles que eran enviadas a casa para que recuperaran fuerzas antes de volver a la cárcel.
El movimiento sufragista tuvo su momento de mayor atención mediática en 1913 durante el derby británico cuando Emily Davison murió al intentar detener al rey Jorge V para visibilizar su lucha. Pero ni siquiera ese trágico incidente fue suficiente para que las autoridades concedieran el voto a las mujeres. Habrá que esperar a la Primera Guerra Mundial para que la acción femenina sea reconocida en Inglaterra. En 1918 el Parlamento reconoció el derecho al voto a las mujeres mayores de treinta años que fueran propietarias de tierras y tuvieran una renta superior a cinco libras anuales y a las universitarias. Diez años más tarde el sufragio femenino se equiparó al masculino. Respecto a Estados Unidos el voto femenino se implementó en 1919. Por su parte, nuestra Francia revolucionaria retrasó la concesión hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, siendo en este caso mucho más tardía que los países vecinos.
El último acontecimiento al que me referiré es el debate entre Clara Campoamor y Victoria Kent en las Cortes españolas durante la Segunda República. En 1931 se instauró la República en España y por paradojas históricas dos mujeres alcanzaron la representación política, a pesar de que no existía derecho al sufragio femenino. Clara Campoamor, diputada del Partido Radical, dedicó gran parte de su esfuerzo político a lograr cambiar esta situación, la campaña duró meses y tuvo que enfrentarse a todo tipo de comentarios despectivos y críticas por parte de los demás diputados. Curiosamente fue otra mujer, Victoria Kent, diputada del Partido Republicano Socialista, su principal opositora, a pesar de que ella misma había recibido fuertes críticas tras obtener su escaño. Victoria Kent defendía que el voto femenino sería una duplicación del masculino y, por tanto, innecesario, puesto que consideraba que las mujeres no tenían opinión propia y que votarían en función de los deseos de sus maridos o sus párrocos.
"Que creo que el voto femenino debe aplazarse. Que creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española. Lo dice una mujer que, en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal. Lo pido porque no es que con ello merme en lo más mínimo la capacidad de la mujer; no, Señores Diputados, no es cuestión de capacidad; es cuestión de oportunidad para la República. (...)Pero hoy, Señores Diputados, es peligrosos conceder el voto a la mujer". Victoria Kent, 1 de octubre de 1931.
A lo que Clara Campoamor respondió:
"Precisamente porque la República me importa tanto, entiendo que sería un gravísimo error político apartar a la mujer del derecho del voto. (...) Yo soy Diputado por la provincia de Madrid; la he recorrido, no sólo en cumplimiento de mi deber, sino por cariño, y muchas veces, siempre, he visto que a los actos públicos acudía una concurrencia femenina muy superior a la masculina, y he visto en los ojos de esas mujeres la esperanza de redención, he visto el deseo de ayudar a la República, he visto la pasión y la emoción que ponen en sus ideales. La mujer española espera hoy de la República la redención suya y la redención del hijo. No cometáis un error histórico que no tendréis nunca bastante tiempo para llorar al dejar al margen de la República a la mujer, que representa una fuerza nueva, una fuerza joven..." Clara Campoamor, 1 de octubre de 1931.
El resultado final fue la aprobación del sufragio femenino, las mujeres españolas votaron por primera vez en 1933. Aunque su derecho duró poco, tras una segunda votación en 1936 el estallido de la Guerra Civil y la victoria del franquismo acabó con el derecho al voto en España.
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viernes, 18 de marzo de 2016
Mujeres en la Revolución Francesa II
“Oh,
mi pobre sexo”, escribió Olympe de Gouges un año antes de morir. “Oh, mujeres
que nada ganaron con la Revolución”. Conforme avanzaba la Revolución, más
mujeres comenzaron a convertirse en agentes protagonistas del proceso, desde
sus distintas esferas de influencia e ideología, y poco después darían el salto
cualitativo de pasar de las demandas individuales a las colectivas.
miércoles, 16 de marzo de 2016
Arqueología e Iustración: la arqueología como ciencia legitimadora
Las interpretaciones étnicas han venido disfrutando de una larga y continuada tradición en la investigación española. Especialmente durante los últimos años se ha venido viendo una serie de estudios sobre la historia de la arqueología que se han caracterizado por un notorio esfuerzo de sus autores por vincular práctica científica y poder político institucionalizado. Ese interés ha surgido, sobre todo, de un ansia de aprender el significado de la propia disciplina, integrada en una determinada contextualización histórica. De hecho, en última instancia, será usada para poder explicar de forma coherente las principales líneas de investigación, los sitios excavados, la filosofía museológica aplicada, los artefactos encontrados, así como las políticas de educación y protección del patrimonio arqueológica, oportunamente seleccionado, aprobado y aplicado. Para ello, la identificación y caracterización de antiguos grupos étnicos ha sido un tema recurrente. Tradicionalmente ha sido la edad del hierro, pero también habría que mencionar la importancia atribuida, según cada época y contexto, a otros componentes como el romano, visigodo e incluso judío.
lunes, 14 de marzo de 2016
La reivindicación de los derechos de género: orígenes de la literatura feminista.
“¡Oh, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuando dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis obtenido de la revolución?” Olympe de Gouges, Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana.
Antes de que Virginia Wolf o Simone de Beauvoir decidieran dedicar sus vidas y sus obras literarias a la lucha de género, otras mujeres abrieron el camino e hicieron patente la desigualdad femenina y la necesidad de reclamar los mismos derechos que los hombres gozaban por nacimiento.
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siglo XVIII
viernes, 11 de marzo de 2016
Mujeres de la Revolución Francesa I
“Oh,
mi pobre sexo”, escribió Olympe de Gouges un año antes de morir. “Oh, mujeres
que nada ganaron con la Revolución”.
¿Era
cierta esta afirmación? ¿No ganaron nada las mujeres con la Revolución
Francesa? A continuación, siguiendo con la línea iniciada por mi compañera
Andrea Ordóñez analizaremos qué ganaron, qué perdieron, y sobre todo, cómo
intervinieron en el proceso revolucionario algunas mujeres emblemáticas con
diversos intereses y procedencias sociales.
miércoles, 9 de marzo de 2016
El fenómeno campaniforme.
En arqueología es fácil encontrar referencias a fenómeno campaniforme, pero ¿Qué es realmente este fenomeno? a voz de pronto se podría contestar que se trata de una manifestación arqueológica de la edad del Cobre occidental, que ocupa el periodo cronológico del 2700/2600 hasta el 2000 aC, que además se caracteriza por la presencia de una serie de cerámicas con una rica decoración además de un repertorio de formas restringido, que aparecen junto a diversos objetos acompañantes.
lunes, 7 de marzo de 2016
De las mujeres en el poder a la lucha femenina. primeros pasos para la aparición del feminismo.
“¡Oh, mujeres! ¡Mujeres! ¿Cuando dejaréis de estar ciegas? ¿Qué ventajas habéis obtenido de la revolución?” Olympe de Gouges, Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana.
Mañana, día 8 de marzo, se celebra
el Día Internacional de la Mujer que conmemora la lucha femenina por
su participación en la vida pública y por obtener el mismo
reconocimiento y derechos que los hombres. Por este motivo, mi
compañera, Marta Baleriola, y yo hemos decidido dedicar este mes a
las revolucionarias francesas, mujeres que de una u otra forma
rompieron las barreras de género y se alzaron en la lucha política,
hasta entonces protagonizada por hombres.
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